martes, 20 de octubre de 2015

HISTORIA DEL CONCIERTO ECONÓMICO


Origen del Concierto Economico

“Las reglas son principalmente para los países pobres, los ricos hacen lo que se les
antoja” 
Norman Chomsky, analista internacional y lingüista estadounidense.
Mientras fuimos libres, el reino de Nabarra contaba con un sistema fiscal avanzado para
su tiempo, sobre todo desde la creación de la Cámara de Comptos, la cual fiscalizaba 
el patrimonio y las finanzas públicas al igual que un Tribunal de 
Cuentas moderno. La Cámara de Comptos se creó en 1258 y fue reforzada con Carlos II
de Nabarra en 1365, tres siglosantes de que la Castilla feudal tuviera un órgano
parecido (María Puy Huici "La Cámara de Comptos de Navarra entre 1328 y 1512”). 
Para entonces, la Nabarra Occidental y gran parte de La Rioja había sido invadida,
menos la Sonsierra (actuales Rioja Alabesa y los pueblos de Ábalos-San Vicente de la
Sonsierra).

ANTECEDENTES, ETAPA FORAL


Tras la invasión militar española, las tierras nabarras peninsulares se consideraban
exentas de impuestos y contribuciones al erario real castellano-español, aunque en 
la práctica los impuestos adoptaban forma de “donativos”, 
normalmente puntuales. Dentro de estos “donativos” estaba la “alcabala” que pagaba
Gipuzkoa a la corona española, y que consistía en un 10% de los bienes consumidos; a 
partir de 1509 se sustituyó por una cantidad fija, en concreto 1.245.925 maravedíes,
rebajados por servicios prestados a la corona.
Los Reyes Católicos dejaron perfectamente escrito el 19 de abril de 1491 la relación 
de los nabarros con Castilla: 
los vascos de las tres provincias de la Nabarra Occidental, no podían participar en 
las Cortes de Burgos en 1506 por ser, según estos reyes: “Estados separados”. Bizkaia
era para los Reyes Católicos: “una nación separada”.
Felipe IV (1621-1665) dejó escrito sobre Alaba: “aunque la dicha provincia ha estado 
y está incorporada en mi corona..., se ha reputado por provincia separada del reino...,
porque de todo es libre y exenta, así como lo son mi Señorío de
Vizcaya y la mi Provincia de Guipúzcoa”.
Alta Nabarra tuvo la consideración de “reino” hasta 1841 que pasó a ser una 
“provincia” tras perder la Primera Guerra Carlista, año en que España suprimió la 
ejemplar Cámara de Comptos. Hasta esa fecha e incluso tras la invasión, la Cámara de 
Comptos administraba y fiscalizaba los recursos de Alta Navarra, los cuales se basaban
en el "donativo" o" servicio" acordado en las Cortes y que recaudaba la Diputación. 
Alta Nabarra mantuvo hasta 1841 el estatus de “reino” con su “virrey”, a modo de
una colonia, y conservó la facultad de batir moneda, pero también circulaba la
moneda de Castilla, el reino más poderoso de la corona española.
Dentro de los Fueros nabarros o derecho pirenaico, se contemplaba el impuesto del
"diezmo" (el diez por cierto) que se pagaba a la Iglesia y que se concretaba en realidad 
en “un robo de simiente y una cesta de uvas”. En la costa nabarra,
la Iglesia cobraba como diezmo la lengua de las ballenas que se capturan, vendiéndola
después a particulares, gracias a esto se han construido muchas iglesias vascas, como
la basílica gótica de Lekeitio sobre otra románica anterior, una de las cuatro basílicas 
de Bizkaia, junto con la de Portugalete, Begoña y la más reciente de Elorrio, donde 
descansa el único santo bizkaino, San Valentín de Berriotxoa.
Desde 1484 existía además un acuerdo desastroso firmado con el rey falsario, 
Fernando de Aragón–firma como rey de España desde 1492-, por el que los nabarros 
costeros de Gipuzkoa y Bizkaia se sometieron a levas forzosas -armar buques y marinos
para las conquistas y guerras del aragonés-, a cambio de nuevos caladeros y puertos 
comerciales, pues se encontraban constreñidos ante tanta hostilidad al libre comercio.
Los gastos hasta la embarcación corrían por cuenta de las Diputaciones, y a partir de 
ahí pagaba la Corona española. Cuando no salían voluntarios suficientes, se echaba a 
suertes, este método causaba tantos incidentes que las Diputaciones crearon una
sección especial para la resolución de los conflictos.
La defensa de los territorios nabarros la siguieron haciendo las milicias autóctonas, las 
cuales no podían salir de esos territorios según Fueros, las tropas reales españolas 
sólo podían transitar por los caminos fijados por el Diputado General. Las milicias 
municipales quedan a las órdenes de los alcaldes que realizan la instrucción militar los 
domingos por la tarde con todos los hombres entre 18 y 60 años.
Hasta el siglo XVII no existió ninguna fiscalidad provincial propiamente dicha en la
Nabarra Occidental. Hasta entonces, las Diputaciones obtenían los ingresos que 
necesitaban mediante derramas entre los municipios y eran estos quienes establecían 
los impuestos que consideraban oportunos para hacer frente a su parte.
Las Juntas provinciales o gobiernos de cada territorio, no pudieron establecer 
impuestos provinciales hasta 1629 que se les dio ese derecho desde la corona española,
fue entonces cuando se empezaron a configurar las Haciendas Provinciales de Bizkaia y 
Gipuzkoa –la de Alaba lo hará ya en el siglo XVIII-, es por tanto con el rey de la familia 
de los austrias Felipe IV cuando aparecen las Haciendas Forales en la Nabarra
Occidental.
Las Diputaciones Forales recaudaban los impuestos por "fuegos", es decir, por caseríos.
Cuando las foguerizaciones no daban más de sí, se crearon las "Cajas", recaudaciones 
según distintos conceptos. 
Así existía una Caja General y otras como la Caja de Guerra o del "Exercito" creada en 
1793. Sirvieron primero para guardar los donativos más o menos voluntarios de los
particulares, y luego contribuciones obligatorias varias, como el 6% del comercio y propiedad o por ejemplo 
el impuesto del Tabaco de 1794; también se gravaron el vino, la canela, el cacao o el
 bacalao, de cara a sufragar sobre todo la construcción de caminos.
Finalmente, el control de todos los impuestos se centralizó en 1802 en un "Tesorero
del Señorío" o cargo similar,
desapareciendo poco a poco las Cajas, hasta que en 1877 desapareció la última, la del 
Tabaco.
Los numerosos contrafueros de los reyes españoles por la necesidad continua que
tenían de recaudar impuestos para sus fastos, guerras y conquistas, se resolvieron 
muchas veces con simples “pases forales” (“derecho de sobrecarta” en Alta Nabarra), 
negaciones a cumplir las órdenes regias -"se obedece pero no se cumple"-, pero en 
otras ocasiones el pueblo tuvo que oponerse en la calle al intento de saltarse la 
legalidad de los enviados reales, lo que se ha conocido como “matxinadas”, la defensa 
del pueblo de su libertad en una clara “democracia activa”.
La voz “matxinada” viene de los ferrones o "matxinos" en euskara, palabra derivada
de San Martín, su patrón; grupo social de enorme peso que participó en muchas de las
protestas contra los intentos de imponer aranceles e impuestos de forma unilateral por
la corona que perjudicaban sus intereses económicos, también por la subida en el
precio de los granos, aprovechamiento de montes comunales y diferentes mandatos
reales que contravenían los Fueros. Sólo en el siglo XVII se observan contrafueros en
las siguientes fechas: 1601, 1607, agosto de 1625, julio de 1626, abril de 1628,
noviembre de 1629, marzo de 1630, enero de 1631, durante 1634, febrero de 1637,
1638, 1639, abril de 1642, diciembre de 1646, noviembre de 1658, octubre de 1660,
junio de 1664, julio de 1666, junio de 1667, noviembre de ese mismo año, octubre de
1668, diciembre de 1670, febrero de 1672, marzo de 1674, enero de 1676, octubre
de 1676, enero de 1680, junio de 1681, diciembre de 1684, abril-mayo de 1689,
marzo de 1692, octubre de 1695 y enero de 1697.
Además, las levas forzosas de marineros nabarros, supuso en ese siglo XVII una sangría 
humana para la Nabarra Marítima que cubrió de gloria a la corona española con 
intrépidos navegantes, grandes generales y almirantes para sus aventuras imperialistas,
pero que vació el país de hombres jóvenes tal y como relata J.E. Labayru en su libro
“Compendio de la historia de Bizkaia”, donde comenta que en el año 1640 el señorío
se negó a mandar más marineros “porque cada año salía ya a las Indias, ya a Castilla, 
ya a la marinería de navíos tanta gente que de las cuatro partes que quedaba en 
Bizcaya tres eran mujeres, pues los hombres que salen no vuelven”.
Por el norte, mientras Nabarra entera fue reino independiente, la aduana y los peajes
estuvieron en el río Aturri-Adour:
Baiona, Donapaleu, Izura y Garruze. A partir de comienzos del siglo XIV y debido a 
la que la invasión de la Nabarra Occidental continuaba, las aduanas fueron llevadas a
Donibane Garazi (San Juan de Pie de Port en romance gascón), Lekunberri, 
Auritz-Burguete y Orreaga-Roncesvalles. Finalmente y tras la invasión militar de   
1512-24 de Alta Nabarra, la aduana se situó en el llamado “Cordón del Ebro”: 
Balmaseda y Orduña en Bizkaia, Vitoria (Alaba) y Sangüesa, Biana y Tudela en Alta
Nabarra.
Era una aduana para gravar los productos que entraban en España desde el extranjero,
pues los productos españoles y europeos entraban y transitaban en las tierras
Nabarras sin gravámenes, pagando sólo los llamados “derechos de Tablas” en el caso 
de los españoles. Existía por tanto un mercado libre en toda Nabarra- Baskonia, desde
el Ebro hasta Burdeos, que se perdió por la fuerza de las armas una vez más. En 
Hegoalde, la aduana en la costa, río Bidasoa y Pirineo, se impuso tras la supresión de
los Fueros que siguió la pérdida de las Guerras Carlistas, que no deja de ser una gran 
matxinada o defensa de los Fueros y de la democracia.
Iparralde mantuvo sus fronteras económicas con Francia hasta 1713, cuando, tras el
Tratado de Utrecht, París las eliminó unilateralmente por la fuerza, lo que supuso la muerte de la economía de Iparralde,
más cuando en el Tratado se dejaba en manos inglesas la isla de Terranova, principal 
ingreso de los labortanos desde hacía un siglo con su pesquería de ballenas y bacalao.

ORIGEN DEL CONCIERTO ECONÓMICO


Tras la Segunda Guerra Carlista, los cuatro territorios nabarros peninsulares fueron 
considerados traidores a España y pasaron a llamarse “provincias”, con mucha menos 
autonomía que hasta entonces. La Ley del 21 de julio de 1876 abolía definitivamente 
los Fueros; hasta el 4 de noviembre de 1879 los cuatro territorios vivieron bajo un 
estado de  excepción. Aun así, la “provincia” de Alta Nabarra conservó lo que le quedó
de sus leyes naturales tras la imposición de la Ley Paccionada en 1841
como consecuencia de perder la Primera Guerra Carlista. Muchos vascos emigraron en
masa a América. Cada 21 de julio hasta 1936, en la prensa vasca aparecían artículos y
editoriales contra esta ley de 1876.
Los liberales vascos se unieron a los carlistas para pedir la no-supresión de las 
"Entidades Administrativas vascas", pero no consiguieron eco alguno en Madrid donde 
se centralizó todo siguiendo el nuevo modelo de Estado-Nación totalitario imitando a 
Francia -asustados quizás por la rápida descolonización-, sobre la base castellana
llamada ahora española, frente a la defensa de la diversidad de la corona de los
españoles que proclamaban los carlistas, estructura de Estado mucho más democrática
y donde Castilla era el reino más poderoso pero nada más. Se trataba de un Estado 
que crea su nación para el mejor control de sus súbditos y no una nación o pueblo que
se constituye en Estado para la defensa de sus intereses privativos.
“España tenía dominios allende los mares, predominó y debió predominar Castilla, el 
pueblo central, el más unitario y
más impositivo, sí, pero el menos egoísta. Gran generosidad implica el ir a salvar almas,
aunque sea a tizonazos” Miguel de Unamuno.
“A fuerza de pensar abstractamente en la nación, se creyó que ésta era un Madrid 
centrifugado, enorme que llegaba hasta mares y se apoyaba en el Pirineo. La política
nacional que había en las cabezas era una política madrileña.
La idea nacional quedaba, por prestidigitación inconsciente, suplantada por una idea
particularista. Era madrilenismo” Ortega y Gasset.
Wikipedia: “El pueblo, que hasta entonces se reconocía como "vasallo del Rey de 
España", comenzó a identificarse como "español". En las Cortes de Cádiz, los términos 
de "reino" y "monarquía" fueron sustituidos por "nación", "patria" y "pueblo". Como 
declaró el diputado asturiano Agustín Argüelles al presentar la Constitución de 1812,
«españoles, ya tenéis patria»”. Esa nueva nación o patria se empezó a imponer 
durante el siglo XIX aprovechando las Guerras Carlistas, a sangre y fuego.
Entre las nuevas medidas represivas, Cánovas del Castillo, a la sazón Presidente del
nuevo Gobierno español gracias a un nuevo golpe militar -hubo cuatro y varios intentos
más en poco más de medio siglo-, determinó la obligación de las nuevas “provincias” 
de pagar dinero a la Hacienda Central, así, en el art.24 de la ley de los presupuestos 
Generales del Estado de 1876 se decía: "Se autoriza al Gobierno para dar desde luego
a la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería en la provincia de (Alta) Navarra la 
misma extensión proporcional que en los demás de la península y para ir
restableciendo en ella, con las modificaciones de forma que las circunstancias locales 
exijan, una exacta proporción entre los ingresos de aquella provincia por todo 
concepto y las demás de la península".
En las otras “provincias” nabarras peninsulares la represión económica se materializó
en el Real Decreto 28 de febrero de 1878, conocido como primer Concierto Económico:
"Establecida la unidad constitucional en las Provincias Vascongadas (la Nabarra
Occidental); verificada la primera quinta (primer servicio militar obligatorio fuera del
territorio nabarro), y estando llevando a cabo los preliminares de la del presente año
con la misma regularidad que en las demás del Reino, faltaba solo que entrasen aquellas
en el Concierto Económico (......) las Provincias Vascongadas dentro ya del Concierto
Económico contribuirán al sostenimiento de las cargas públicas en igual proporción 
que las demás de España".
Se hablaba de la necesidad de que las “provincias” nabarras entraran en el "Concierto 
Económico" de la nación (española), de ahí el término que no proviene de “concertar” 
un acuerdo entre dos, sino de la obligación a sumarse a lo que había para los españoles,
sumarse al “concierto general español”. “Concierto Económico” significa, por tanto, 
dejar de ser provincias "exentas" y servir al ejército español en cualquier parte de su
imperio y no sólo a su armada -hasta de 7 años de servicio si te tocaba Filipinas-, pero
la exención era comprable con un sustancioso “donativo”, por tanto era un servicio
militar para los más pobres.
Las Diputaciones se resistieron a cumplir este mandato, Cánovas dictó la sustitución de
las Diputaciones “Forales” por las Diputaciones Provinciales, de menor capacidad e
iguales al resto de la corona española, convertida ahora en un único reino-Estado 
totalmente centralizado con Alfonso XII como nuevo rey desde 1874 -pero con apenas 
poderes- y con un parlamento salido de unas elecciones con un censo reducido al 5% o
menos de los hombres más ricos del nuevo Estado-nación totalitario, una plutarquía 
“liberal” por tanto.
El problema estaba en cómo hacer efectiva la obligación de que las “provincias” 
nabarras pagasen sus impuestos, cuando no había infraestructura administrativa ni 
estadística para ello. Por ello se llegó a un acuerdo con las nuevas Diputaciones
Provinciales para que éstas recaudasen “lo que el Ministerio de Hacienda hubiera
podido recaudar por su cuenta”. Así los nabarros pagamos un “cupo”, un dinero cada
año, a España. El acuerdo tenía en principio 8 años de vigencia.
Las Diputaciones subvencionaron ferrocarriles mineros y crearon incluso uno propio,
dando pingües beneficios al coincidir con el boom del sector, lo que permitió no
recaudar los impuestos “concertados” entre la ciudadanía. El primer “Concierto
Económico” suponía una fiscalidad autónoma para las Diputaciones siendo renovado por primera vez en
1886, por ser conveniente para ambas partes. Las Diputaciones controlaban los 
presupuestos de los Ayuntamientos, construían carreteras, mantenían una policía de carreteras, otorgaban becas y 
cátedras, realizaban acciones benéficas etc. La gestión administrativa era muy buena.
En 1894 el Ministerio de Hacienda español reconoció explícita y oficialmente el
respeto a la "independencia económica y administrativa" de las cuatro Diputaciones 
nabarras.
El Concierto Económico en su último ajuste de 1927 pedía “un cupo” o cuota de
impuestos a Bizkaia de 28.380.000 pesetas, a Gipuzkoa 10.050.000 pesetas, a Alaba 
1.570.000 pesetas y Alta Nabarra logró que no se le incrementara el cupo desde 1877, 
pagando 2 millones de pesetas.
El 19 de junio de 1937 una nueva dictadura comandada por el general E.Mola y luego 
por F.Franco, suprimió el “Concierto Económico” en las nuevamente “provincias” 
traidoras de Bizkaia y Gipuzkoa. El “Concierto Económico” continuó en Alaba y 
Alta Nabarra gracias al engaño de una promesa de restitución foral y de democracia a
cambio de la ayuda carlista al alzamiento militar “nacional”.
En una entrevista reciente, Carlos Hugo de Borbón y Parma pretendiente carlista y 
dirigente del movimiento en los años 70, aclara: “Cuando mi padre, Don Javier Borbón
y Parma, negoció con el general Emilio Mola la participación de los requetés en el 
alzamiento de julio de 1936 (Javier presidió la junta suprema militar golpista), 
se acordó que, cuando este triunfase, se abordaría la forma de gobierno con una
votación popular. Pero las cosas fueron de otro modo. Franco,apoyado por alemanes y
británicos –lo que no se suele comentar-, se hizo con el poder y en abril de 1937, forzó
la unificación de la Falange y el carlismo. Mi padre se negó a que este se integrara en 
una organización totalitaria y se dio así la paradoja de ser los carlistas unos vencidos 
en el campo del vencedor (…)”. El pretendiente carlista fue expulsado de España y 
cayó prisionero de los nazis.

EL CONCIERTO ECONÓMICO HOY


Poco a poco, la autonomía fiscal del “Concierto Económico” de Alaba y Alta Nabarra
fue mermada por la dictadura. Bizkaia y Gipuzkoa recuperaron la idea del “Concierto
Económico” tras arduas conversaciones con el gobierno español en 1981, pero el
proyecto nació totalmente condicionado, resultado de una infravaloración de las
fuerzas del pueblo nabarro y como una cesión dada por Madrid como el propio Estatuto
de “autonomía”, por lo que las discusiones son constantes hasta nuestros días, pese a 
que las diferencias entre la fiscalidad de las “provincias” nabarras y la fiscalidad
española, son muy pequeñas (como veremos más detalladamente en otro artículo).
Estatuto de Autonomía de 1979 artículo 41.1 (para la Nabarra Occidental y similar en 
Alta Nabarra): "Las relaciones de orden tributario entre el Estado y el País Vasco (sic)
vendrán reguladas mediante el sistema foral tradicional de Concierto Económico o 
Convenios". En su artículo 41.2: "d) La aportación del País Vasco (Nabarra Occidental) 
al Estado (español) consistirá en un cupo global, integrado por los correspondientes a 
cada uno de sus Territorios, como contribución a todas las cargas del Estado que no
asuma la Comunidad Autónoma", la definición es novedosa pues hasta entonces se 
ponía como cupo “lo que la Hacienda Central hubiera podido recaudar en el territorio”, pero la trampa está en e
“cómo” recaudar.
Las competencias normativas, gestión, liquidación y recaudación corresponden a las 
Diputaciones de las “provincias”, pero el sistema tributario nabarro debe de ser, 
obligatoriamente: solidario con “el resto de España”, respetar la estructura impositiva 
del Estado español y los tratados internacionales firmados por España, todo bajo un 
concepto ambiguo llamado “armonización fiscal” con la fiscalidad española y bajo los
criterios interpretativos de la Ley General Tributaria española (arts. 3 a 6). Por tanto, 
ya no deciden las Diputaciones nabarras la normativa fiscal para recaudar
los impuestos y pagar ese cupo a los españoles, quedando todo en manos -o cuando
menos totalmente condicionado a lo que decida el gobierno central español.
El “Concierto” económico y el cupo que los vascos pagamos no son para ni por
pertenecer a España, ya que nuestra adhesión ni fue voluntaria ni se nos ha preguntado jamás al respecto. Tampoco es
como dice España para compensar desigualdades entre “regiones”, pues para ello los 
vascos tendríamos que querer formar parte del marco Español.
Tampoco es para pagar servicios comunes, pues no tendría sentido pagar miles de
millones de más como hacemos y menos pagar un ejército, servicios diplomáticos, jueces etc. contrarios a nuestros
intereses.
El “Concierto” económico y el cupo son el fruto de la violencia que España es capaz
de acumular contra los vascos para imponernos su voluntad contra nuestros intereses,
así los imperialistas jamás tendrán la necesidad de producir más de lo que hacen para 
mantener su actual nivel de renta, ya que consiguen de nosotros un capital extra, 
tratándonos  como una de sus últimas colonias a las que explotar.
“El nacionalismo imperialista es la forma internacional de la dominación de clase,
feudal, burguesa, etc. una empresa  de opresión, explotación y pillaje contra las 
clases sometidas de la nación dominada. (…).“Principios y posiciones actuales S.T.V. 
1963” Lan Deia.
Aitzol Altuna Enzunza, Galdakano (Bizkaia)

Publicado por Nabarralde-k argitaratua

miércoles, 7 de octubre de 2015

EL BATALLON GERNIKA

El Batallón Gernika: Principio y fin del nazismo                            

Un reportaje de Luis de Guezala

EL Batallón Gernika tomó su nombre de la villa arrasada por las aviaciones militares alemana e italiana que colaboraron con el ejército franquista para imponer el totalitarismo durante la Guerra Civil. La villa mártir reducida a escombros fue un ensayo y demostración de cómo máquinas y bombas dirigidas por hombres sin alma podían destruir a una población entera y a sus habitantes desde el aire. Y con este nombre, referente a una de las primeras atrocidades cometidas por el nazismo en Europa, esta unidad vasca participaría en los últimos combates que acabarían derrotándolo.


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Tras el final de la Guerra Civil en nuestro suelo y, posteriormente, en todo el Estado español, que pasaría de ser una República democrática a una dictadura fascista, la lucha por la democracia y la supervivencia del Pueblo Vasco no terminó, liderada por su Gobierno en el exilio. Primero exiliado en Barcelona y más tarde en París, el Gobierno presidido por José Antonio Aguirre mantuvo su lucha contra el totalitarismo hasta el momento en que el ejército nazi ocupó la capital francesa.
Desaparecido Aguirre, al sorprenderle la ofensiva alemana en Bélgica, otros abertzales tomaron la iniciativa de constituir en Londres un Consejo Nacional de Euzkadi para organizar la resistencia. Una de las iniciativas más destacadas de esta institución, a la que ya nos referimos en esta sección de DEIA, tras llegar a un acuerdo con el Gobierno francés en el exilio liderado por el general De Gaulle, fue la creación de una unidad de combatientes vascos encuadrada en las Fuerzas Francesas Libres: el 3er Batallón de Fusileros Marinos.
Este batallón terminó siendo disuelto por el Gobierno británico, que no admitió unidades integradas exclusivamente por vascos en su suelo por su connivencia con la dictadura franquista. Pero muchos de sus integrantes podrían formar tiempo más tarde, tras reaparecer el lehendakari Agirre y reconstituirse el Gobierno vasco, sobre territorio francés liberado de la ocupación alemana, una nueva unidad vasca: el Batallón Gernika.
El Gobierno vasco a finales de enero de 1945 realizó un Llamamiento a la juventud vasca para que se alistara para combatir al nazismo. En este texto Jesús María de Leizaola enlazaba la lucha contra el totalitarismo mantenida durante la Guerra Civil con la desarrollada en la II Guerra Mundial. Relataba cómo el mismo comandante del batallón de gudaris que formaba junto a la sede de la Presidencia del Gobierno vasco en el hotel Carlton, y que le saludaba en las primeras horas del triste día en que Leizaola la abandonaba cumpliendo la orden de evacuar Bilbao, había sido uno de los combatientes en la incursión aliada sobre Dieppe. Euzkadi, primera agredida, debe hallarse en línea en la última batalla, en la definitiva victoria sobre la antidemocracia europea. Junto a esta proclama oficial del Gobierno vasco que firmaba Leizaola en nombre del lehendakari Aguirre, todavía exiliado en América, su órgano oficioso Euzko Deya del París recientemente liberado, publicaba otro texto firmado por Un Gudari titulado ¡Gudaris! ¡Euzkadi os llama! en el que se proclamaba:
Acordaos de nuestros hermanos, caídos por la libertad tan ansiada en nuestra Euzkadi. Acordaos cómo caían unos al grito de ‘Gora Euzkadi Azkatuta’; otros al grito del ideal que sentían dentro de su pecho.
Era lo mismo que había escrito uno de estos caídos, el poeta Esteban de Urkiaga Lauaxeta, asesinado por los rebeldes tras ser capturado en Gernika: Dana emon biar yako matte dan azkatasunariTenemos que darlo todo por la libertad tan amada. Ahora, tras la Guerra Civil, una vez más, y lejos de Euzkadi.
Voluntarios A este llamamiento acudieron muchos jóvenes vascos de muy diversos orígenes. Gran parte de ellos fueron veteranos de la Guerra Civil que se habían refugiado en Francia o Iparralde tras su final, bastantes de los cuales habían formado parte de la unidad de fusileros marinos constituida en 1941. Otros, más jóvenes, se unieron en este momento por primera vez a esta lucha escapando de la dictadura franquista. Es digna de mención la fuga de cuatro jóvenes de Ondarroa desde este puerto en un bote a remo.
Con estos voluntarios se constituyó el Batallón Gernika, comandado por Kepa Ordoki, quien había sido oficial del Ejército vasco durante la Guerra Civil. Esta unidad estuvo integrada en el Regimiento Mixto de Marroquíes y Extranjeros, cuyo comandante era Jan Chodzko, polaco. Formaban parte del Batallón de Voluntarios Extranjeros de este Regimiento junto con el Batallón Libertad de excombatientes republicanos, muchos de ellos anarquistas aragoneses y catalanes, un Batallón Marroquí y otro Mixto. El Regimiento formaba parte de la Brigada Carnot que tomaba este nombre del alias como resistente de su comandante, Jean de Milleret.
Los combates para la liberación de Point-de-Grave comenzaron el 14 de abril y los atacantes se enfrentarían a una guarnición alemana de más de 4.000 hombres guarecidos en fortificaciones y búnkeres de acero y hormigón en gran parte subterráneos construidos para resistir fuertes ataques. Las defensas incluían todo tipo de obstáculos como zanjas, muros y terrenos minados, así como artillería de todos los calibres, desde grandes cañones de entre 280 y 320 mm. hasta medianos y pequeños en montajes dobles y cuádruples, todo tipo de ametralladoras de posición e incluso lanzacohetes de saturación del tipo Wurfrahmen 40, más conocidos como Stuka zu Fuss. Todo lo necesario para crear lo que se ha llegado a definir como el infierno en la tierra.
La aproximación de los aliados hacia la fortaleza se vio favorecida por su supremacía área, incendiando los bosques en los que se situaban las tropas alemanas. Se producía así la revancha del sufrimiento que nuestros gudaris habían padecido en nuestros bosques, incendiados por la aviación alemana de la Legión Cóndor. Las tornas habían cambiado.
Todos los combates fueron muy cruentos al darse una decidida defensa por parte de los alemanes, muy probablemente por el miedo que tenían de lo que les podía ocurrir en el caso de ser capturados. Muchos de ellos procuraron no caer en manos de los franceses, cuyo país hasta ese momento ocupaban, y se entregaron a la unidad vasca, distinguida por avanzar con la ikurriña al frente.
Los defensores sufrieron cerca de 900 muertos, muchos de ellos desaparecidos en las ruinas de las fortificaciones destruidas, y aproximadamente 700 heridos. Por parte de los atacantes los heridos rondaron el millar, contabilizándose cerca de 400 muertos. Entre los gudaris del Batallón Gernika fueron cinco los que perdieron allí su vida. Félix Iglesias, Juan José Jausoro, Antton Lizarralde, Antón Mugica y Prudencio Orbiz. Últimos gudaris caídos en el frente. Lo dieron todo por la libertad que tanto amaron.
El enemigo de la memoria no es el tiempo sino el silencio. En contra de ese silencio y en favor de su memoria y el conocimiento del significado de su lucha, el próximo 7 de octubre, aniversario de la constitución del Gobierno vasco a cuya llamada acudieron generosos, en la Gernika que dio nombre a su unidad, se estrenará un documental que servirá para que nunca olvidemos su ejemplo.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

EL NUEVO LABORISMO BRITANICO

¿Cuál es el programa de Jeremy Corbyn?





Economía

Corbyn se opone a la austeridad y propone en cambio reducir el déficit haciendo crecer la economía y con impuestos a los más ricos.

Tiene pensado introducir una “flexibilidad cuantitativa popular”, que permitiría al Banco de Inglaterra imprimir moneda para invertir en la construcción de viviendas a gran escala, energía, transporte y proyectos digitales, en parte a través de un banco nacional de inversiones.

Corbyn afirma que financiará esto reduciendo la “brecha impositiva” y acabando con las deducciones fiscales empresariales.  

Impuestos

Corbyn afirma que todos los años quedan sin recaudar por la Hacienda británica 20.000 millones de libras, más otros 20.000 millones producto de la elusión fiscal, además de  80.000 millones en evasión fiscal que hay que arrostrar.

Educación

Corbyn ha propuesto un Servicio de Educación Nacional, el cual, según afirma, resultaría “igual de vital y gratuito en cada punto de uso que nuestro NHS” [la sanidad pública]”. El servicio comenzaría con la atención universal a la infancia, daría más poder a los ayuntamientos, serviría para repensar el papel de las escuelas y academias “libres” [independientes, pero financiadas por el Estado], introducir un salario mínimo y dedicar más dinero a la educación para adultos.   

Corbyn ha declarado que también contemplará la abolición del estatus benéfico de las escuelas privadas, pero admitió que resultaría “muy difícil de conseguir”.

Quiere suprimir las tasas de matrícula y recuperar las becas de manutención estudiantil.  Esto se financiará incrementando el coste del seguro nacional a quienes ganan más de 50.000 libras al año y aumentando los impuestos a las empresas en un 2.5%, o ralentizando el ritmo de reducción del déficit.
Se ha disculpado con los estudiantes que han tenido que pagar tasas instituidas por los laboristas:

“Quiero disculparme ante la última generación de estudiantes en nombre del Partido Laborista por la imposición de tasas, tasas variables [sumadas al pago de préstamos] y por la substitución de las becas por préstamos llevadas a cabo por anteriores gobiernos laboristas. En su momento me opusé a esos cambios – igual que muchos otros – y ahora tenemos la oportunidad de cambiar de rumbo”.

Vivienda

Corbyn aplicaría el control de alquileres en zonas caras como el centro de Londres, de modo que las familias que dependen de las prestaciones sociales no se vean expulsadas de esos barrios, lo cual es, en su opinión, una forma de “limpieza social”. También suspenderá los programas municipales de derecho a compra y levantará las restricciones de préstamos a los municipios para que se pueda construir más de la mitad de las 250.000 viviendas nuevas que dice se necesitan cada año.

Corbyn ha propuesto la idea de vincular los alquileres privados al salario local medio e introducir el derecho a compra para inquilinos de caseros a gran escala, programa que se financiaría eliminando parte de los 14.000 millones de libras en exenciones fiscales a los caseros que compran para alquilar.

Inmigración

Corbyn  ha sostenido de forma regular que la inmigración no supone una sangría de la economía y ha hecho campaña en favor de quienes buscan asilo, como muy recientemente en el caso de los refugiados del Mediterráneo. Ha declarado que se ha “envenenado” el debate sobre la inmigración y que las migraciones son un fenómeno global que lleva aconteciendo siglos.   

Política social

Corbyn fue uno de los 48 rebeldes laboristas que desafiaron al jefe del grupo parlamentario y votó en contra del proyecto [conservador] de reforma de gastos sociales. Declaró que:
“Somos uno de los países más ricos del mundo y no hay absolutamente ninguna razón por la que haya quien tenga que vivir en la pobreza”.

Defensa

Corbyn propone retirarse de La OTAN y se opone a renovar la disuasión nuclear de los Trident.
Está en favor del desarme unilateral y ha apelado a una “política internacional radicalmente diferente” basada en “soluciones políticas y no militares”.

Ha indicado que bloquearía cualquier intento de David Cameron de lanzar ataques aéreos sobre Siria, manifestando que bombardear el país “causará muchos muertos” y puede que no sirva para derrotar al EI [Ejército Islámico]. Sería más eficaz truncar el suministro de dinero y armas para el EI procedentes de “algunos de nuestros supuestos aliados en la región”, añadió.  

Propiedad pública

Corbyn planea renacionalizar las empresas energéticas para que bajen los precios de la energía. Declaró que la privatización del sector ha creado un “falso mercado” que permite que las empresas de gas y electricidad hagan mucho dinero a expensas de todos los demás.

Corbyn planea también renacionalizar los ferrocarriles, lo cual permitirá en su opinión que la gente “aproveche los beneficios” de las actuales inversiones en infraestructuras. En palabras suyas:  

“Creo en la propiedad pública, pero nunca he sido partidario del lejano modelo de nacionalización de la postguerra. Como la mayoría de la población y la mayoría incluso de los votantes conservadores, yo quiero que los ferrocarriles vuelvan a ser de propiedad pública. Pero control público debería significar justamente eso: así que pasajeros, trabajadores ferroviarios y también el gobierno deberían gestionar los ferrocarriles de forma cooperativa…en interés nuestro  y no del el beneficio privado”.

Europa

Corbyn ha indicado que es probable que apoye la campaña para quedarse en la Unión Europea, pero se ha negado a descartar una campaña por el no, porque:

“Está bastante claro que Cameron sigue un orden del día que consiste en negociar con los derechos de los trabajadores… la protección medioambiental…buena parte de lo que está en el capítulo social”.

Mantiene que que Gran Bretaña debería desempeñar un papel crucial en Europa con exigencias en temas como los derechos de los trabajadores, el medio ambiente, los impuestos y la protección salarial  “y no decir de modo amplio que vamos a apoyar todo aquello con lo que salga Cameron cuando quiera que decida por fin celebrar este referéndum”.

Cuando se le insiste, Corbyn declara que la postura que prefiere es permanecer en una UE reformada.
Pero ha citado también el trato dado a Grecia como justificación de un potencial abandono. Declaró:

“Véamoslo así: si permitimos que fuerzas que no rinden cuentas destruyan una economía como Grecia, cuando todo el dinero del rescate no va al pueblo griego, va a bancos cariados de toda Europa, creo que tenemos que pensar con mucho, mucho cuidado qué papel está desempeñando [la UE] y qué papel desempeñamos nosotros en ello”.    

Atención sanitaria

Corbyn ha prometido un “NHS con financiación plena, con atención social integrada, con el fin de acabar con la privatización de la sanidad”. Su página digital establece que el “principio de atención universal gratuita allá donde se use es algo que todos merecemos y debería protegerse de modo absoluto”.

Corbyn se ha comprometido también a abordar la “crisis de salud mental” y mejorar la cobertura de salud mental en el país. Aumentará, en lugar de reducirlos, los presupuestos de salud mental y garantizará que se impartan asignaturas de salud mental en las escuelas.

Monarquía

Aunque Corbyn es republicano, ha afirmado que abolir la monarquía “no es una batalla que vaya a librar”, debido al enorme apoyo público a la familia real.

Cultura

Corbyn ha declarado que creará un comité en el gabinete dedicado a la cultura y las industrias creativas para poder así reunir a ministros de varios departamentos co el fin de conseguir una política más efectiva.

Igualdad de género

Corbyn se ha comprometido a hacer más para afrontar la discriminación en el puesto de trabajo, en el hogar y en las calles. Ha exigido que cesen los recortes de servicios públicos y sociales que llevan a mujeres y familias a caer en la pobreza, incluyendo los recortes en refugios de mujeres y servicios para combatir la violencia doméstica. 

Quiere también que las empresas publiquen detalles de sus disposiciones de igualdad salarial, tiene la intención de que su gabinete se componga en un 50% de mujeres y pretende “esforzarse por” conseguir un 50% de diputadas laboristas.

Corbyn ha lanzado la idea de reintroducir vagones [de metro y tren] sólo para mujeres a fin de reducir los casos de ataques sexuales. Afirma que no se trata de su opción favorita, pero que consultará a las mujeres sobre la propuesta tras contactar con diversas activistas.

Política Exterior

Corbyn se opuso a la guerra de Irak y ha sugerido que de resultas de ello Tony Blair debería sentarse en el banquillo como criminal de guerra.    

Corbyn ha dado a entender que Gran Bretaña s debería tratar de reforzar las relaciones diplomáticas con Rusia. Se refirió al canal propagandístico estatal del Kremlin Russia Today como una fuente “más objetiva sobre Libia que la mayoría” y cree que la crisis de Ucrania la provocaron Occidente y la OTAN.

“Rusia ha rebasado los límites legales al utilizar las bases de Crimea. Enviar fuerzas no identificadas a otro país constituye una clara violación de su soberanía [...] Con todo, la la hipocresía de Occidente sigue siendo increible”, declaró. “La OTAN lleva tratando de expandirse desde el final de la Guerra Fría. Ha incrementado su capacidad militar y de gasto. Opera mucho más allá de su área originaria establecida en 1948 y su intento de rodear a Rusia es una de las grandes amenazas de nuestro tiempo”.

Corbyn ha declarado también que apoya el derecho a existir de Israel, pero se opone a lo que denomina “políticas de ocupación”. Asistió en su día a un acto organizado por un negacionista del Holocausto y se le ha criticado por describir a Hamás y Hezbollah como amigos, frente a lo cual argumentó que se trataba de un término convencional para crear un ambiente amistoso durante los debates. “Para hacer la paz tienes que hablar con todo el mundo”, ha declarado.

Nadia Khomami es periodista del diario británico The Guardian.

domingo, 30 de agosto de 2015

ECOFASCISMO O ECOCOMUNISMO

El ecologista que quiere ser como Hitler

Foto: El ecologista Pentti Linkola en el bosque
Pentti Linkola está a favor de la guerra, de abolir la democracia y de exterminar a todos los gatos. Sus mandamientos para conseguir un mundo mejor siembran el pánico.
Después de varias décadas de serias advertencias, el movimiento ecologista ha conseguido que estemos muy inquietos por la situación en la que se encuentra nuestro planeta. Parece haber, sin embargo, una enorme desproporción entre lo mucho que sabemos de la catástrofe que se avecina y lo poco que podemos hacer para remediarla. Salvo por un puñado de tímidos consejos -casi todos ellos relacionados con la abstinencia (no usar aerosoles, no viajar en coche, no comprar productos transgénicos) o con un párvulo panteísmo (ama a los animales, aliméntate del sol, ¡respeta el poder de la Semilla!)- carecemos de un programa de acción concreto y de un referente político de envergadura.

Como siempre que la prisa se da de bruces con la carencia, no han tardado en surgir dentro del ecologismo una serie de grupos descontrolados que exigen el fin de la tibieza reformista y la inmediata aplicación de un duro programa de choque. Para los ecofascistas, la más peligrosa de estas facciones, el hombre debe pagar con su vida por los irreparables daños que ha causado al planeta. Entre las diversas medidas que propugnan para alcanzar su pavorosa utopía, destacan cosas como el repudio de los derechos humanos, el uso de la violencia para reprimir la natalidad y la creación de campos de trabajo para reeducar a los cabecillas de la barbarie industrial.

El apóstol más elocuente de este decálogo de fuego es, sin duda, el ecópata finlandés Pentti Linkola (Helsinki, 1932). Al terminar sus estudios universitarios, el joven Pentti decidió dar la espalda a toda comodidad burguesa para perderse en la taiga y llevar una vida de completa fusión con la naturaleza. Allí aprendió las duras lecciones de estoicismo que lo transformaron en el anciano elástico y despiadado que es hoy. A sus ochenta y tres años sigue viviendo en armonía con las criaturas del bosque, en una cabaña sin agua corriente ni aparatos eléctricos (la reciente adquisición de un teléfono móvil ha causado una ola de indignación entre sus seguidores), y cada mañana se sube a su bicicleta o a su trineo para ganarse el jornal vendiendo pescado por las aldeas cercanas.

Además de un conservacionista hiperactivo, Linkola es también un modesto intelectual. La única de sus obras que ha recibido hasta la fecha cierta atención fuera de Finlandia ha sido una compilación de artículos periodísticos titulada ¿Podrá la vida vencer? Este volumen −en cuyo índice figuran capítulos como 'Las autopistas: un crimen contra la humanidad', 'La democracia, ¿un culto a la muerte?' o 'La herejía de la no violencia'− constituye un alucinante viaje al interior de la locura. Al leerlo, el lector no puede evitar preguntarse en qué estado de despreocupada indulgencia debían de encontrarse los editores fineses para permitir la difusión de un material tan venenoso. Con todo, hay que admitir que Linkola es un maestro contemporáneo de la misantropía, el exceso y el horror. Es capaz de sembrar el pánico hasta cuando abre unas comillas.

Adicto al moho y odio a los gatos


Además de terrorífico, pronto nos damos cuenta de que su ideario es sobre todo muy poco convencional. Los primeros motivos de inquietud nos los proporcionan sus violentas diatribas contra la higiene alimentaria. Gracias a ellas descubrimos que el viejo Pentti es un fanático del moho y la comida en mal estado. “A veces, cuando vuelvo de un viaje” –nos confiesa— “me encuentro una rebanada de pan que se ha puesto verde. Pues bien: ¡yo no malgasto el grano del Señor!”. Al “ecologista verdadero” le recomienda llevar una dieta rica en bacterias en la que, además del pan rancio, debe estar presente la fruta podrida, el pescado en descomposición y el agua cenagosa de los pantanos. Estos singulares hábitos le han llevado a desarrollar una intensa fobia hacia los inspectores de sanidad. Si alguna vez logra imponer su pavoroso régimen ecocrático, promete “deportarlos a todos a los vertederos en los que se han deshecho de tantos alimentos en buen estado”.

También resulta bastante sospechoso el trato que nuestro sanguinario cascarrabias pretende dispensar a los gatos. A estos “ángeles de la muerte importados de Egipto” les acusa de perpetrar innumerables matanzas de pájaros –la única especie animal por la que siente alguna simpatía– y exige que paguen por ello con su total extinción. No contento con eso, pretende que las ejecuciones se lleven a cabo mediante un plan de ahogamientos masivos de cachorrillos. Un método que describe como “la forma más sencilla y placentera de morir incluso para los humanos”. ¿Qué tipo de monstruo –nos preguntamos− puede odiar tanto a los gatitos y a los inspectores de sanidad?

Sin embargo, la verdadera obsesión de Linkola, el asunto en el que tiene empeñada toda su sañuda malicia, es la superpoblación. Los escasos días en los que se levanta de buen ánimo, se asoma a la ventana de su cabaña y se queda mirando fijamente la helada inmensidad de la tundra. Después de varias horas así, se llena de un intenso  y empiezan a ocurrírsele cientos de nuevas ideas para diezmar la población. El desprecio que siente por sus congéneres (“un amasijo de carne que pesa ya treinta billones de kilos”) es de unas proporciones olímpicas. Incluso hacer una simple llamada telefónica despierta en él “unas grandes ansias de matar”.


Los ancianos dominarán el planeta


La sociedad ideal con la que sueña es una escalofriante pesadilla orientada hacia una única meta: la progresiva desaparición de la humanidad. Su sistema de gobierno preferido es la gerontocracia. En él sólo los eruditos mayores de ochenta años podrán ocupar cargos de responsabilidad pública. La arquitectura institucional de su régimen está libremente inspirada en los preceptos del feudalismo y de ella se ha abolido cualquier vestigio democrático, en especial la prensa (“esos monos que caminan en pos de la última tendencia”) y los sistemas asistenciales gratuitos.

La máxima autoridad mundial de este eco-estado residirá en un Consejo de Ancianos cuya principal atribución será controlar la natalidad. Además de promover medidas de anticoncepción voluntarias, el Consejo tendrá potestad para imponer programas forzosos de aborto y esterilización a escala planetaria. La policía demográfica vigilará el estricto cumplimiento de estar normas para que pueda evitarse “la ejecución de niños ya nacidos”. Entre tanto salvajismo, esta repentina nota de piedad resulta desconcertante. ¿Se está ablandando nuestro naturópata? Para disipar cualquier duda a este respecto se apresura a recordarnos que “el infanticidio ha sido una práctica común hasta fecha muy reciente”.

En este repertorio de atrocidades no podía faltar la eugenesia. Linkola cree que principios tales como la inviolabilidad de la vida y la igualdad entre los hombres no son más que el producto de la histeria colectiva. Su mundo es salvajemente jerárquico y en él sólo tienen cabida los ejemplares intelectual y moralmente más valiosos. El resto no es más que un revoltijo prescindible que debe ceder su espacio al reino animal. Sin embargo, nos encontramos ante un eugenista muy poco riguroso. El sistema que propone es el único conocido hasta la fecha en el que los octogenarios recibirían un trato más amable que los bebés, lo cual no resulta del todo sorprendente teniendo en cuenta que su autor era ya un anciano cuando lo pergeñó. Al parecer, Linkola se siente a veces tan aterrorizado por sus ocurrencias como nosotros.

Esta excéntrica variedad de ecologismo está tan lastrada por su misantropía y su sed de violencia, que en ella tiene también cabida el culto a la guerra. Cualquier carnicería o matanza debe ser celebrada por el verdadero ecofascista como una “prórroga que se le concede a la naturaleza”. Sin embargo, Linkola nos advierte de que solamente serán verdaderamente útiles aquellas contiendas bélicas que tengan por objetivo a la población civil y, más específicamente, a los niños y a las madres en edad fértil.

El placer que este hombre siente ante el sufrimiento parece no tener límites. Pero, a pesar de todos sus crueles disparates, ha de reconocérsele un mérito. Suyo es el único argumento contra el vegetarianismo capaz de hacer tartamudear hasta al más beligerante de los animalistas: si la inminente catástrofe ecológica pronto nos reducirá a todos a un estado de babeante canibalismo, ¿qué más da si llegamos ahí después una fase intermedia de abstinencia carnívora o manteniendo nuestra dieta habitual?

Linkola comparte con otros anacoretas chiflados como el terrorista Unabomber, con quien a menudo se le compara, un universo ideológico similar (el primitivismo macabro, la tecnofobia y un gusto similar para la decoración de interiores). Sin embargo, el finlandés es un teórico mucho más mediocre y caprichoso que sus compañeros de cabaña. ¿Es aplicable su programa político, o se limita a presentarnos con irreprimible sadismo un catálogo de bestialidades? Sea como fuere, el ecofascismo es sólo el síntoma más espectacular de un fenómeno mucho más preocupante: la progresiva suplantación del ecologismo por una serie de derivaciones estrafalarias que haríamos bien en someter a un severo juicio. De ello depende que no se instale entre nosotros una distopía en la que tendremos que hacer frente a cosas mucho peores que Pentti Linkola.

El mundo de Linkola es salvajemente jerárquico y en él sólo tienen cabida los ejemplares intelectual y moralmente más valiosos

Para Pentti Linkola el hombre debe pagar con su vida por los irreparables daños que ha causado al planeta, y por ello repudia los derechos humanos y se posiciona a favor del uso de la violencia

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miércoles, 19 de agosto de 2015

Y AHORA RESULTA QUE RATO NO ES ECONOMISTA SINO LICENCIADO EN DERECHO

Otro engaño del mujeriego Rato: no es economista sino licenciado en Derecho y le montó un pollo a una cajera

La gigantesca mentira con la que el ministro de Economía, Rodrigo Rato, construyó su biografía política cada vez se parece más a la de aquel director de la Guardia Civil socialista llamado Luis Roldán, que se hacía pasar por economista o ingeniero industrial y que, tras 15 años en prisión, salió libre para disfrutar de todo lo que había robado. “Espía en el Congreso” puede asegurar que el considerado “cerebro económico del PP”, el mujeriego y libertino Rodrigo Rato, no tiene el título de economista sino de licenciado en Derecho: nunca ejerció como abogado ni trabajó en nada que no fuera la política. Su trayectoria con la “tarjeta black” está jalonada además de gastos suntuosos, fiestas, clubes privados y alcohol, pero él sigue inasequible al desaliento: le montó un pollo a una cajera por errar en unos céntimos, según denuncia una periodista, y tras serle impuesta una fianza de 3 millones de euros por el juez Andreu, al día siguiente jueves 23 de octubre, el ex-presidente de Bankia viajaba a Madrid desde el aeropuerto de Ginebra (Suiza) en el vuelo IB3493 de las 18:35 junto a su jefa de prensa Alicia González, convertida hoy en redactora jefe de El País y pareja. Un misterioso viaje que ha aumentado aún más la indignación y la sospecha ciudadana.

Para colmo de males, en este régimen las élites de la universidad española esculpen pedestales de mármol a los mayores corruptos del reino, a los que hace doctores “honoris causa”. “Rato es un personaje encumbrado artificialmente, cuya realidad esconde una historia de fracasos”, denuncia el profesor Ramón Tijeras (URJC), autor del libro “Los Rato, 1795–2002”. El volumen fue boicoteado y la cúpula de la editorial que lo publicó (Plaza & Janés), despedida. “La historia de todos ellos está relacionada con un activismo continuo en la trastienda de la política que ha convertido a la familia en parte de las élites que gobiernan el país y que no se han bajado del burro desde hace 200 años, a base de mantener contactos y lazos familiares. Recordemos que la rama Figaredo de la familia es una de las que a lo largo de dos siglos han estado presentes en los consejos de administración de la industria asturiana”, señala Tijeras.

Y añade: “a Juan Guerra se le condenó por un delito fiscal, como a Al Capone, nada más. Con Rato y los delitos de cuello blanco ocurre algo parecido. Cuando indagamos en el registro de actividades del Congreso, que da cuenta de los intereses particulares que tienen los diputados en sus actividades profesionales, nadie lo consultaba y hasta estaba escondido en las oficinas del Parlamento. Rato, paradójicamente, fue uno de los diputados que en su época declaró tener intereses en dos docenas de empresas. Pero aún tenía intereses en otras cuarenta que no declaró cuando era vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía. Las decisiones que tomaba Rato eran de carácter sectorial. Y su familia y él mismo se mantenían como accionistas de empresas hidroeléctricas o urbanísticas que se beneficiaron de permisos y operaciones que fueron posibles gracias a la política de engrase que funciona habitualmente en administraciones de su influencia como la Comunidad de Madrid”.

Eran tiempos en que las élites españolas proclamaban la riqueza eterna del país que ellos mismos se agenciaban.“Vivimos ahora el mejor momento de la economía mundial”, declaró Rodrigo Rato en Cádiz, donde había sido diputado “cunero” (enviado desde Madrid sin relación alguna con la circunscripción). El director del FMI pedía que se mantuvieran “los aciertos del pasado” y consideraba que el crecimiento económico en España era “sostenido e intenso”.
Sin embargo, en Estados Unidos no pudo acabar su mandato, pues solo cumplió tres años como director gerente del FMI. Rodrigo Rato apenas sabía de nada que no fuera la política pura y dura por lo que su elección resultó un fiasco. Por ello fue incluido en la lista de los peores directivos internacionales confeccionada por ‘Bloomberg Business Week’, que publica cada inicio de año. En la lista aparecía en quinto lugar, tras Brian Dunn, a quien la revista considera responsable de una pésima gestión en Best Buy, y Aubrey McClendon, a quien responsabilizan de la difícil situación financiera de Chesapeake Energy.
Bajo la gestión de Rato en Bankia, 350.000 pequeños accionistas perdieron casi toda su inversión, pues habían pagado 3,75 euros por título en julio del 2011. Rato había declarado que las cuentas que presentó de la entidad, con un beneficio de 306 millones en 2011, eran reales y que se cambiaron porque el nuevo equipo decidió provisionar cerca de 1.800 millones por créditos aún al corriente de pago. Incluso, cuando las cuentas de Bankia del citado año fueron auditadas, arrojaron unas pérdidas de sólo 2.979 millones de euros, cuando el rescate fue finalmente de 36.000 millones, lo que hace aflorar la sospecha de que aún no ha salido a flote toda la verdad del caso “Caja Madrid-Bankia”.
Clubes, bares, salas de fiesta, alterne con alcohol y joyas… La tarjeta “black” de Rodrigo Rato solo refleja lo que era un secreto a voces en la Villa y Corte o incluso en los pasillos del Congreso. Que Rodrigo Rato era un “jeta”, un “bon vivant” que engañaba a unos y otros, un admirador de las mujeres bellas con las que gastaba el dinero a manos llenas. Por el contrario, resultaba grosero y soez cuando alguien le escatimaba unos céntimos, como le ocurrió a una cajera de un supermercado: “Y si no que se lo pregunten a los clientes de un céntrico Lidl de Madrid que pudieron observar el pollo que le montó a una cajera por un error de menos de un euro. Que si las barras de las etiqueta estaban mal o no, que si no hay derecho, que si patatín, que si patatán…”, señala la cronista Marta Cibelina.
Pero estas y otras noticias sobre Rato no salían porque a los periodistas, o los compraba o los amedrentaba, como narra ahora Pedro Jota Ramírez: “La primera vez que me di cuenta a qué se refería fue cuando El Mundo descubrió el pelotazo con información privilegiada del que César Alierta fue absuelto por prescripción después de que el Supremo acreditara el delito con el que hizo de oro a su sobrino. A instancias del propio Aznar me reuní con Rato en el Hotel Orfila -nunca lo había contado- y él cerró filas con el ya presidente de Telefónica de forma tan irracional y opuesta a los principios éticos que decía practicar el PP, de manera tan agresiva incluso tratándose de un valido que protegía a una de sus más preciadas hechuras, que no pude por menos que sospechar que allí había gato encerrado”.
“Luego supimos que Alierta había jugado un papel importante en el salvamento a la familia Rato de la quiebra y no deja de ser significativo que a día de hoy le mantenga enchufado a una de las ubres de la multinacional como si una empresa cotizada tuviera que preocuparse menos por su reputación que un partido político. Claro que de esto no habla nadie porque de los tres reyes que, muerto Botín, quedan en España,César el Elocuente es con diferencia el más poderoso. Pero, volviendo a lo de Aznar, poca satisfacción puede encontrar en no haber elegido al nada escrupuloso Rato -qué mal huele el dinero de ida y vuelta con su banco de negocios- cuando eligió al estólido en su estrago”.
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