domingo, 30 de agosto de 2015

ECOFASCISMO O ECOCOMUNISMO

El ecologista que quiere ser como Hitler

Foto: El ecologista Pentti Linkola en el bosque
Pentti Linkola está a favor de la guerra, de abolir la democracia y de exterminar a todos los gatos. Sus mandamientos para conseguir un mundo mejor siembran el pánico.
Después de varias décadas de serias advertencias, el movimiento ecologista ha conseguido que estemos muy inquietos por la situación en la que se encuentra nuestro planeta. Parece haber, sin embargo, una enorme desproporción entre lo mucho que sabemos de la catástrofe que se avecina y lo poco que podemos hacer para remediarla. Salvo por un puñado de tímidos consejos -casi todos ellos relacionados con la abstinencia (no usar aerosoles, no viajar en coche, no comprar productos transgénicos) o con un párvulo panteísmo (ama a los animales, aliméntate del sol, ¡respeta el poder de la Semilla!)- carecemos de un programa de acción concreto y de un referente político de envergadura.

Como siempre que la prisa se da de bruces con la carencia, no han tardado en surgir dentro del ecologismo una serie de grupos descontrolados que exigen el fin de la tibieza reformista y la inmediata aplicación de un duro programa de choque. Para los ecofascistas, la más peligrosa de estas facciones, el hombre debe pagar con su vida por los irreparables daños que ha causado al planeta. Entre las diversas medidas que propugnan para alcanzar su pavorosa utopía, destacan cosas como el repudio de los derechos humanos, el uso de la violencia para reprimir la natalidad y la creación de campos de trabajo para reeducar a los cabecillas de la barbarie industrial.

El apóstol más elocuente de este decálogo de fuego es, sin duda, el ecópata finlandés Pentti Linkola (Helsinki, 1932). Al terminar sus estudios universitarios, el joven Pentti decidió dar la espalda a toda comodidad burguesa para perderse en la taiga y llevar una vida de completa fusión con la naturaleza. Allí aprendió las duras lecciones de estoicismo que lo transformaron en el anciano elástico y despiadado que es hoy. A sus ochenta y tres años sigue viviendo en armonía con las criaturas del bosque, en una cabaña sin agua corriente ni aparatos eléctricos (la reciente adquisición de un teléfono móvil ha causado una ola de indignación entre sus seguidores), y cada mañana se sube a su bicicleta o a su trineo para ganarse el jornal vendiendo pescado por las aldeas cercanas.

Además de un conservacionista hiperactivo, Linkola es también un modesto intelectual. La única de sus obras que ha recibido hasta la fecha cierta atención fuera de Finlandia ha sido una compilación de artículos periodísticos titulada ¿Podrá la vida vencer? Este volumen −en cuyo índice figuran capítulos como 'Las autopistas: un crimen contra la humanidad', 'La democracia, ¿un culto a la muerte?' o 'La herejía de la no violencia'− constituye un alucinante viaje al interior de la locura. Al leerlo, el lector no puede evitar preguntarse en qué estado de despreocupada indulgencia debían de encontrarse los editores fineses para permitir la difusión de un material tan venenoso. Con todo, hay que admitir que Linkola es un maestro contemporáneo de la misantropía, el exceso y el horror. Es capaz de sembrar el pánico hasta cuando abre unas comillas.

Adicto al moho y odio a los gatos


Además de terrorífico, pronto nos damos cuenta de que su ideario es sobre todo muy poco convencional. Los primeros motivos de inquietud nos los proporcionan sus violentas diatribas contra la higiene alimentaria. Gracias a ellas descubrimos que el viejo Pentti es un fanático del moho y la comida en mal estado. “A veces, cuando vuelvo de un viaje” –nos confiesa— “me encuentro una rebanada de pan que se ha puesto verde. Pues bien: ¡yo no malgasto el grano del Señor!”. Al “ecologista verdadero” le recomienda llevar una dieta rica en bacterias en la que, además del pan rancio, debe estar presente la fruta podrida, el pescado en descomposición y el agua cenagosa de los pantanos. Estos singulares hábitos le han llevado a desarrollar una intensa fobia hacia los inspectores de sanidad. Si alguna vez logra imponer su pavoroso régimen ecocrático, promete “deportarlos a todos a los vertederos en los que se han deshecho de tantos alimentos en buen estado”.

También resulta bastante sospechoso el trato que nuestro sanguinario cascarrabias pretende dispensar a los gatos. A estos “ángeles de la muerte importados de Egipto” les acusa de perpetrar innumerables matanzas de pájaros –la única especie animal por la que siente alguna simpatía– y exige que paguen por ello con su total extinción. No contento con eso, pretende que las ejecuciones se lleven a cabo mediante un plan de ahogamientos masivos de cachorrillos. Un método que describe como “la forma más sencilla y placentera de morir incluso para los humanos”. ¿Qué tipo de monstruo –nos preguntamos− puede odiar tanto a los gatitos y a los inspectores de sanidad?

Sin embargo, la verdadera obsesión de Linkola, el asunto en el que tiene empeñada toda su sañuda malicia, es la superpoblación. Los escasos días en los que se levanta de buen ánimo, se asoma a la ventana de su cabaña y se queda mirando fijamente la helada inmensidad de la tundra. Después de varias horas así, se llena de un intenso  y empiezan a ocurrírsele cientos de nuevas ideas para diezmar la población. El desprecio que siente por sus congéneres (“un amasijo de carne que pesa ya treinta billones de kilos”) es de unas proporciones olímpicas. Incluso hacer una simple llamada telefónica despierta en él “unas grandes ansias de matar”.


Los ancianos dominarán el planeta


La sociedad ideal con la que sueña es una escalofriante pesadilla orientada hacia una única meta: la progresiva desaparición de la humanidad. Su sistema de gobierno preferido es la gerontocracia. En él sólo los eruditos mayores de ochenta años podrán ocupar cargos de responsabilidad pública. La arquitectura institucional de su régimen está libremente inspirada en los preceptos del feudalismo y de ella se ha abolido cualquier vestigio democrático, en especial la prensa (“esos monos que caminan en pos de la última tendencia”) y los sistemas asistenciales gratuitos.

La máxima autoridad mundial de este eco-estado residirá en un Consejo de Ancianos cuya principal atribución será controlar la natalidad. Además de promover medidas de anticoncepción voluntarias, el Consejo tendrá potestad para imponer programas forzosos de aborto y esterilización a escala planetaria. La policía demográfica vigilará el estricto cumplimiento de estar normas para que pueda evitarse “la ejecución de niños ya nacidos”. Entre tanto salvajismo, esta repentina nota de piedad resulta desconcertante. ¿Se está ablandando nuestro naturópata? Para disipar cualquier duda a este respecto se apresura a recordarnos que “el infanticidio ha sido una práctica común hasta fecha muy reciente”.

En este repertorio de atrocidades no podía faltar la eugenesia. Linkola cree que principios tales como la inviolabilidad de la vida y la igualdad entre los hombres no son más que el producto de la histeria colectiva. Su mundo es salvajemente jerárquico y en él sólo tienen cabida los ejemplares intelectual y moralmente más valiosos. El resto no es más que un revoltijo prescindible que debe ceder su espacio al reino animal. Sin embargo, nos encontramos ante un eugenista muy poco riguroso. El sistema que propone es el único conocido hasta la fecha en el que los octogenarios recibirían un trato más amable que los bebés, lo cual no resulta del todo sorprendente teniendo en cuenta que su autor era ya un anciano cuando lo pergeñó. Al parecer, Linkola se siente a veces tan aterrorizado por sus ocurrencias como nosotros.

Esta excéntrica variedad de ecologismo está tan lastrada por su misantropía y su sed de violencia, que en ella tiene también cabida el culto a la guerra. Cualquier carnicería o matanza debe ser celebrada por el verdadero ecofascista como una “prórroga que se le concede a la naturaleza”. Sin embargo, Linkola nos advierte de que solamente serán verdaderamente útiles aquellas contiendas bélicas que tengan por objetivo a la población civil y, más específicamente, a los niños y a las madres en edad fértil.

El placer que este hombre siente ante el sufrimiento parece no tener límites. Pero, a pesar de todos sus crueles disparates, ha de reconocérsele un mérito. Suyo es el único argumento contra el vegetarianismo capaz de hacer tartamudear hasta al más beligerante de los animalistas: si la inminente catástrofe ecológica pronto nos reducirá a todos a un estado de babeante canibalismo, ¿qué más da si llegamos ahí después una fase intermedia de abstinencia carnívora o manteniendo nuestra dieta habitual?

Linkola comparte con otros anacoretas chiflados como el terrorista Unabomber, con quien a menudo se le compara, un universo ideológico similar (el primitivismo macabro, la tecnofobia y un gusto similar para la decoración de interiores). Sin embargo, el finlandés es un teórico mucho más mediocre y caprichoso que sus compañeros de cabaña. ¿Es aplicable su programa político, o se limita a presentarnos con irreprimible sadismo un catálogo de bestialidades? Sea como fuere, el ecofascismo es sólo el síntoma más espectacular de un fenómeno mucho más preocupante: la progresiva suplantación del ecologismo por una serie de derivaciones estrafalarias que haríamos bien en someter a un severo juicio. De ello depende que no se instale entre nosotros una distopía en la que tendremos que hacer frente a cosas mucho peores que Pentti Linkola.

El mundo de Linkola es salvajemente jerárquico y en él sólo tienen cabida los ejemplares intelectual y moralmente más valiosos

Para Pentti Linkola el hombre debe pagar con su vida por los irreparables daños que ha causado al planeta, y por ello repudia los derechos humanos y se posiciona a favor del uso de la violencia

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miércoles, 19 de agosto de 2015

Y AHORA RESULTA QUE RATO NO ES ECONOMISTA SINO LICENCIADO EN DERECHO

Otro engaño del mujeriego Rato: no es economista sino licenciado en Derecho y le montó un pollo a una cajera

La gigantesca mentira con la que el ministro de Economía, Rodrigo Rato, construyó su biografía política cada vez se parece más a la de aquel director de la Guardia Civil socialista llamado Luis Roldán, que se hacía pasar por economista o ingeniero industrial y que, tras 15 años en prisión, salió libre para disfrutar de todo lo que había robado. “Espía en el Congreso” puede asegurar que el considerado “cerebro económico del PP”, el mujeriego y libertino Rodrigo Rato, no tiene el título de economista sino de licenciado en Derecho: nunca ejerció como abogado ni trabajó en nada que no fuera la política. Su trayectoria con la “tarjeta black” está jalonada además de gastos suntuosos, fiestas, clubes privados y alcohol, pero él sigue inasequible al desaliento: le montó un pollo a una cajera por errar en unos céntimos, según denuncia una periodista, y tras serle impuesta una fianza de 3 millones de euros por el juez Andreu, al día siguiente jueves 23 de octubre, el ex-presidente de Bankia viajaba a Madrid desde el aeropuerto de Ginebra (Suiza) en el vuelo IB3493 de las 18:35 junto a su jefa de prensa Alicia González, convertida hoy en redactora jefe de El País y pareja. Un misterioso viaje que ha aumentado aún más la indignación y la sospecha ciudadana.

Para colmo de males, en este régimen las élites de la universidad española esculpen pedestales de mármol a los mayores corruptos del reino, a los que hace doctores “honoris causa”. “Rato es un personaje encumbrado artificialmente, cuya realidad esconde una historia de fracasos”, denuncia el profesor Ramón Tijeras (URJC), autor del libro “Los Rato, 1795–2002”. El volumen fue boicoteado y la cúpula de la editorial que lo publicó (Plaza & Janés), despedida. “La historia de todos ellos está relacionada con un activismo continuo en la trastienda de la política que ha convertido a la familia en parte de las élites que gobiernan el país y que no se han bajado del burro desde hace 200 años, a base de mantener contactos y lazos familiares. Recordemos que la rama Figaredo de la familia es una de las que a lo largo de dos siglos han estado presentes en los consejos de administración de la industria asturiana”, señala Tijeras.

Y añade: “a Juan Guerra se le condenó por un delito fiscal, como a Al Capone, nada más. Con Rato y los delitos de cuello blanco ocurre algo parecido. Cuando indagamos en el registro de actividades del Congreso, que da cuenta de los intereses particulares que tienen los diputados en sus actividades profesionales, nadie lo consultaba y hasta estaba escondido en las oficinas del Parlamento. Rato, paradójicamente, fue uno de los diputados que en su época declaró tener intereses en dos docenas de empresas. Pero aún tenía intereses en otras cuarenta que no declaró cuando era vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía. Las decisiones que tomaba Rato eran de carácter sectorial. Y su familia y él mismo se mantenían como accionistas de empresas hidroeléctricas o urbanísticas que se beneficiaron de permisos y operaciones que fueron posibles gracias a la política de engrase que funciona habitualmente en administraciones de su influencia como la Comunidad de Madrid”.

Eran tiempos en que las élites españolas proclamaban la riqueza eterna del país que ellos mismos se agenciaban.“Vivimos ahora el mejor momento de la economía mundial”, declaró Rodrigo Rato en Cádiz, donde había sido diputado “cunero” (enviado desde Madrid sin relación alguna con la circunscripción). El director del FMI pedía que se mantuvieran “los aciertos del pasado” y consideraba que el crecimiento económico en España era “sostenido e intenso”.
Sin embargo, en Estados Unidos no pudo acabar su mandato, pues solo cumplió tres años como director gerente del FMI. Rodrigo Rato apenas sabía de nada que no fuera la política pura y dura por lo que su elección resultó un fiasco. Por ello fue incluido en la lista de los peores directivos internacionales confeccionada por ‘Bloomberg Business Week’, que publica cada inicio de año. En la lista aparecía en quinto lugar, tras Brian Dunn, a quien la revista considera responsable de una pésima gestión en Best Buy, y Aubrey McClendon, a quien responsabilizan de la difícil situación financiera de Chesapeake Energy.
Bajo la gestión de Rato en Bankia, 350.000 pequeños accionistas perdieron casi toda su inversión, pues habían pagado 3,75 euros por título en julio del 2011. Rato había declarado que las cuentas que presentó de la entidad, con un beneficio de 306 millones en 2011, eran reales y que se cambiaron porque el nuevo equipo decidió provisionar cerca de 1.800 millones por créditos aún al corriente de pago. Incluso, cuando las cuentas de Bankia del citado año fueron auditadas, arrojaron unas pérdidas de sólo 2.979 millones de euros, cuando el rescate fue finalmente de 36.000 millones, lo que hace aflorar la sospecha de que aún no ha salido a flote toda la verdad del caso “Caja Madrid-Bankia”.
Clubes, bares, salas de fiesta, alterne con alcohol y joyas… La tarjeta “black” de Rodrigo Rato solo refleja lo que era un secreto a voces en la Villa y Corte o incluso en los pasillos del Congreso. Que Rodrigo Rato era un “jeta”, un “bon vivant” que engañaba a unos y otros, un admirador de las mujeres bellas con las que gastaba el dinero a manos llenas. Por el contrario, resultaba grosero y soez cuando alguien le escatimaba unos céntimos, como le ocurrió a una cajera de un supermercado: “Y si no que se lo pregunten a los clientes de un céntrico Lidl de Madrid que pudieron observar el pollo que le montó a una cajera por un error de menos de un euro. Que si las barras de las etiqueta estaban mal o no, que si no hay derecho, que si patatín, que si patatán…”, señala la cronista Marta Cibelina.
Pero estas y otras noticias sobre Rato no salían porque a los periodistas, o los compraba o los amedrentaba, como narra ahora Pedro Jota Ramírez: “La primera vez que me di cuenta a qué se refería fue cuando El Mundo descubrió el pelotazo con información privilegiada del que César Alierta fue absuelto por prescripción después de que el Supremo acreditara el delito con el que hizo de oro a su sobrino. A instancias del propio Aznar me reuní con Rato en el Hotel Orfila -nunca lo había contado- y él cerró filas con el ya presidente de Telefónica de forma tan irracional y opuesta a los principios éticos que decía practicar el PP, de manera tan agresiva incluso tratándose de un valido que protegía a una de sus más preciadas hechuras, que no pude por menos que sospechar que allí había gato encerrado”.
“Luego supimos que Alierta había jugado un papel importante en el salvamento a la familia Rato de la quiebra y no deja de ser significativo que a día de hoy le mantenga enchufado a una de las ubres de la multinacional como si una empresa cotizada tuviera que preocuparse menos por su reputación que un partido político. Claro que de esto no habla nadie porque de los tres reyes que, muerto Botín, quedan en España,César el Elocuente es con diferencia el más poderoso. Pero, volviendo a lo de Aznar, poca satisfacción puede encontrar en no haber elegido al nada escrupuloso Rato -qué mal huele el dinero de ida y vuelta con su banco de negocios- cuando eligió al estólido en su estrago”.
espiaenelcongreso.com

martes, 28 de julio de 2015

MONARQUIA EN JUEGO

Algo pasa con la monarquía


Por sugerencia de amigas y amigos en las redes sociales en las que nos movemos, hoy escribo sobre la monarquía hoy, y se lo dedico a quienes me incitaron a ello. Algo sucede en la monarquía. El rey padre y la reina madre, están fuera de España, como una de las infantas y el rey hijo, no para de viajar entre los palacios de La Zarzuela y el de la Generalitat. En tromba andan los de siempre defendiendo a la institución; aunque parece que cuando la gente puede elegir, la monarquía no es tan querida.
Algunos de los temas sobre los que me proponían escribir pasan por las cortinas de humo, que cuan antidisturbios nos fumigan para ocultar una realidad que vivimos; el busto del rey, como signo institucional, que lejos de ser una rémora es una excusa para tocarnos los «costados» (que dirían los taurinos, con perdón); el encuentro entre Felipe VI con Arthur Mas y sus compromisos ocultos; un agravio más para Extremadura que se queda sin tren de alta velocidad, camino de Lisboa; la izquierda, que teme a la derecha y no actúa con contundencia; la verdadera realidad sociolaboral del país; la vertebración de Europa, en entredicho tras el caso Grecia; Mariano vete a descansar y no vuelvas, que se entiende por si mismo; la monarquía que no queremos; la Reforma electoral, como un golpe a la democracia; y la Unidad Popular, como solución política de futuro. Todos son temas interesantes, que prometo tratar en algún u otro momento. Hoy, por actuales, trataré alguno de ellos, que entiendo están relacionados.
Felipe de Borbón y Grecia, que representa a la monarquía del régimen, no para de hacer declaraciones a favor de la ley y contra el desafío soberanista catalán. Un jefe de Estado no electo y con carácter vitalicio, queriendo dar lecciones a un presidente elegido democráticamente, forma parte de las #vergüenzasdeEspaña. Argumenta en favor de la ley, como si fuera algo inmutable, pero no a favor de la Justicia, que si es permanente.
Diariamente vemos cómo se cambian las leyes, para beneficio de intereses, que no son los de la mayoría del pueblo, sino a favor de los intereses del gobierno y de sus amigos. Me dirán: es el Sistema. Y yo respondo, sí un Sistema corrupto, que solo defiende la ley, cuando beneficia a quienes la hacen. El gobierno, presidido por el presidente del Partido Popular, pretende cambiar la ley electoral para que gobiernen las listas más votadas, rompiendo el principio democrático de las mayorías para gobernar. No puede reformarse una ley electoral en medio de un proceso; como no pueden cambiarse las reglas de juego en medio de un partido de fútbol; los pilares del Estado temblarían. Pues con la reforma electoral no pasa nada y debería. Algunos califican la reforma anunciada de pucherazo, pero no lo es; es un auténtico golpe contra la democracia.
El régimen actual, se deslegitima a medida que ocurren acontecimientos como los mencionados y no se convoca un referéndum para que decidamos si preferimos la Monarquía o la República. Se nos birló durante la «santa» Transición y se nos sigue negando ahora. Mientras los jefes de la dinastía Borbón se van sucediendo en el «trono», sin dar cuentas a nadie, por «irresponsables» personal y políticamente. Es una dinastía tocada con la varita de la «suerte». El dictador nombró y siguiendo las consignas de los líderes políticos de la época, el pueblo obedeció. Fue una instauración de monarquía franquista, que no restauración. El rey reina pero no gobierna, pero medra y borbonea, permitiéndose dar lecciones de legitimidad democrática, ha quienes si la tienen, elegido por las urnas.
La «caverna» mediática se echa encima de la alcaldesa de Barcelona, que con buen criterio, ha ordenado retirar del hemiciclo un busto de Juan Carlos, porque no es el jefe del Estado. Las editoriales claman por el respeto a «nuestros signos» que hay que proteger y respetar. Pero el busto no es un signo respetable; ni por su propia materia ni por lo que representa. Para signos estos de interrogación y exclamación: ¿Hasta cuando vamos a consentir una institución, impuesta por el dictador, que nadie ha votado y que se encuentra por encima de la ley? ¿Hasta cuando la persona del rey, como jefe del Estado va a seguir siendo irresponsable de sus actos? ¡Esto es un despropósito nacional!
Franco en su testamento político, dejaba todo «atado y bien atado» en manos de la banca, la alta burguesía, los altos mandos de la administración, el ejército y la Iglesia. Pedía perseverancia en la unidad y en «la paz» (que él había roto por la fuerza de las armas) y lealtad al futuro rey de España, que él mismo había elegido. Seis años después de su desaparición, su espíritu seguía vivo y el aparato de la dictadura intacto. Los fieles al «régimen» no podían consentir que se otorgase la soberanía al pueblo, se legalizaran los partidos políticos, se desmontara el estado totalitario y se reconociese el derecho al autogobierno de nacionalidades y regiones. Pero se pudo. Había otros intereses, nacionales e internacionales, que dieron un golpe de Estado para reconducir la situación.
El artículo 2 de la Constitución, proclama que ésta «se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones». Se construyó un Estado (Título VIII) incompleto, sin reconocer el carácter plurinacional de España ni explicar el concepto nación, nacionalidades o región. Un tuto revoluto. Han pasado treinta y siete años y es tiempo de abrir un Proceso Constituyente, que de respuesta a este problema histórico sin resolver y sustituir la monarquía por la república.
El Estado de las Autonomías, fue la solución consensuada en 1978 al tema de la «unidad», pretendiendo superar el «España, unidad de destino en lo universal» y salvar la situación creada durante la República en Cataluña, País Vasco y Galicia. Hoy las ideas siguen encendidas, los intereses vivos y la unidad de la nación cuestionada. La derecha reaccionaria en el gobierno, pretende dar una respuesta, utilizando el Código Penal y medidas de excepción, en lugar de permitir que el pueblo hable.
Dice la vicepresidenta, Sáenz de Santamaría: «El Gobierno como el resto de las autoridades tiene una obligación que es cumplir y hacer cumplir la ley y así lo haremos», no dice que cuando les interesa cambian la ley con su mayoría absoluta y sin consultar a nadie. Pidiendo respeto hacia la ciudadanía nos insulta al recordar la contribución del «Rey Juan Carlos» a la «democracia, los derechos y las libertades». Habrá que recordarle cual fue el papel real en el golpe de estado del 23-F, en el que el «elefante blanco» estaba a sus órdenes.
Como una epidemia benefactora se extiende la retirada de retratos y bustos reales. El pleno municipal de Montcada i Reixach acordó retirar el retrato de Felipe VI. En Cádiz se ha retirado el retrato del Juan Carlos que presidía el despacho del alcalde, como así ha ocurrido en los municipios gallegos de A Rúa y Moaña. El Ayuntamiento de Zaragoza decidió cambiar el nombre del polideportivo Príncipe Felipe por el de José Luis Abós. En Baleares, la presidenta, le trasladó a Felipe, el VI, la petición de abrir al público los jardines del Palacio de Marivent, hasta ahora de uso y disfrute de la familia real. En fin, espero que no pare aquí la cosa y pase de lo testimonial a la normalidad democrática, eliminando símbolos y a la propia monarquía que no tiene cabida.
El debate en la prensa está servido. El País titula; «El efecto Colau contra símbolos monárquicos se extiende». El Mundo en portada: «Objetivo, la Monarquía», señalando que «Barcelona lidera un ataque coordinado a la Monarquía». ABC refleja «indignación por la 'pantomima' de Colau con el busto de Don Juan Carlos». La Vanguardia titula en portada: «El debate de los símbolos crispa el pleno de Barcelona», y se hace eco de la «lluvia de críticas a la retirada del busto». El Periódico titula la: «Tormenta municipal por el busto de Juan Carlos». La Razón resalta que el acto en sí, «sólo conlleva una multa de 1.500 euros» y habla de «ofensiva de los partidos independentistas y de izquierda radical para retirar los símbolos monárquicos». Algún ruido de metal se escucha en algún cuartel, pero con sordina. Parece que la situación escuece.
Decía un anuncio publicitario en mi época: «todo tiene su importancia; saber beber también la tiene» y la caída de los signos de forma especial, aún sin beber en absoluto. Recordemos algunos casos en la historia reciente: el muro de Berlín o la estatua del dictador Sadam Husein. Como será de importante lo de los signos, que el gobierno español no quiere ni oír que desaparezca el Valle de los Caídos, la mayor fosa jamás construida en España o el Arco del Triunfo en Madrid, en recuerdo y memoria de los vencedores en 1936 y el genocidio franquista, con más de cien mil desaparecidos. El gobierno afirma que los crímenes del franquismo no pueden llamarse genocidio; como quieran que sea, lo llamaremos entonces francocidio.
Que no nos vengan con guerras de símbolos o signos, que ellos si saben de guerras, de bustos y fotografías, ni de banderas imperiales, como pretenden. Que los quiten todos. Está en juego el bienestar de la ciudadanía y a eso debería dedicarse el gobierno. Disculpen, sé que el gobierno está en ello, pero recortando y eliminando derechos, beneficios y libertades, en aras de sus políticas económicas criminales, neoliberales quería decir. El Comité de Derechos Humanos de la ONU enumera las tropelías de las reformas de Rajoy: la ley Mordaza, expulsiones en caliente, omisión de los crímenes del pasado o la reforma de la ley del aborto. Hasta once canalladas «populares» enumera la organización internacional. Dejen trabajar a los representantes de las instituciones elegidas hace unos meses, que lleven a cabo la política prometida; como la ley de medidas contra los desahucios y la pobreza energética, aprobada en el Parlament de Catalunya, por Iniciativa Legislativa Popular impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Alianza contra la Pobreza Energética.
Frente a lo que ocurre, la oposición democrática debería actuar en el Parlamento, presentando una moción de censura y abandonar los hemiciclos, durante las votaciones sobre iniciativas que presente el PP, para no legitimar sus actos bochornosos con su presencia, contra las libertades y los derechos. Y la ciudadanía en la calle, defendiendo la dignidad, la decencia y contra las leyes injustas.

miércoles, 15 de julio de 2015

ALCALDE LOW COST

ALCALDE LOW COST

Mi amigo Mauricio, un personaje muy activo en las redes sociales, inteligente y extraordinario de conocer en persona, asturiano de adopción nada menos, ha colgado esta oferta de empleo.

Es muy interesante, no por deseable sino porque deja claro cómo los ciudadanos estamos pretendiendo ofrecer como exigentes empleadores de nuestros alcaldes condiciones que, con toda razón, tildaríamos de absolutamente intolerables si se nos ofreciesen como empleados. Es esta:

Se precisa persona preparada, responsable, dedicada, consciente y decidida para que se haga la máxima responsable de nuestra organización, que tiene un movimiento financiero de varios cientos de millones de euros anuales. Deberá ser responsable último del desempeño de un par de decenas de miles de empleados y gestionar de modo responsable y fiable créditos por decenas de millones de euros, además de mantener un sistema oportuno y eficaz de pagos a proveedores, supervisar concursos de adjudicación de contratos, tomar decisiones (con un mínimo de asesores, de preferencia ninguno) sobre aspectos urbanísticos, de tráfico, distribución de agua, red de drenaje, policía, bomberos, protección civil, cuidado del medio ambiente, protección a personas con dificultades o excluidas, organización y autorización de establecimientos comerciales, relaciones con otras empresas, gobiernos y personas individuales.

Entre otras muchas responsabilidades que le corresponderán y por las cuales deberá responder legal, civil, penal y socialmente.

Sueldo 1900 euros.


A Mauricio se le ha olvidado añadir otro requisito: Que tenga puesto de trabajo al que regresar una vez que sea despedido y que éste sea completamente ajeno a la responsabilidad por la que se le contrata ahora, ya que de otro modo será acusado y perseguido por supuesto aprovechamiento de los contactos y conocimientos obtenidos durante su periodo de ejercicio.

No hay día en que los periódicos no se hagan eco de cuánto se sube, no se sube o se baja el sueldo cada alcalde de los recientemente electos, incluso he leído un titular que criticaba a un regidor (no recuerdo de dónde, ni me importa) por “mantenerse el sueldo mientras hacía despidos”. Es decir que solo el hecho de tener un sueldo le incapacita, al parecer, para tomar decisiones (!!).

Parece que ahora lo más importante es que los alcaldes cobren poco y, cuando es así, cuando cobran muy poco, el titular buscará el porcentaje que siempre es alto por pequeña que sea la subida real.

Evidentemente el motivo es la desafección general que ha sufrido la política pero, una vez expresada la mala leche, solo encuentro tres vías de explicación a que se mantenga este delirio. A cual peor:
  1. No nos importa si los ayuntamientos y entornos públicos funcionan mal o bien. Peor aún, damos por hecho que funcionan y seguirán funcionando irremediablemente mal, por lo que una vez desahuciados y sin esperanza, optamos porque al menos nos cuesten lo mínimo posible. En tal caso no entiendo por qué no gratis, es decir, por qué simplemente no disolvemos los ayuntamientos al grito de ¡Dios proveerá!. Servicios públicos cero a precio cero (el paraíso de los ricos)
  2. Hay un segmento de personas que piensan que rebajando la remuneración de los políticos ellas sí podrán acceder a tales puestos dado que el nivel de exigencia de sus conciudadanos disminuirá proporcionalmente y podrán ocupar cargos sin que se les pidan resultados, bastará con que sean honrados. Probablemente no alcancen las exigencias que describe Mauricio y hasta la líen como alcaldes pero en el camino se harán populares. Que igual es eso.
  3. Estamos abriendo la puerta a que, de nuevo, los ricos de familia o empresarios se ofrezcan a hacerse cargo “gratuitamente” de las responsabilidades políticas. “Por los colores” tal como pasa con los presidentes de muchos clubes de fútbol ¿verdad? o como ocurría cuando la política era realmente cosa de una verdadera casta de ricos. Habría que recordar a los olvidadizos que, en tiempos, para acceder a un cargo no bastaba con obtener votos sino que la ley obligaba a demostrar que se tenían bienes considerables.
A mí me gustan las compañías low cost y no me quejo cuando el espacio del asiento es reducido, ni cuando tengo que imprimirme yo en casa la tarjeta de embarque, ni cuando solo me permiten un bulto y no aceptan ni siquiera una bolsa de revistas adicional. Muchos se quejan pero yo no. Es así, lo sé desde el principio y lo acepto sin malas caras. Probablemente porque es un servicio que no utilizo a menudo. Pero no compro zapatos baratos de plástico, ni ahorro en el dentista, ni pongo pastillas de freno usadas al coche, ni aceptaría que me operasen en un quirófano que se limpiase una vez por semana (afortunadamente creo que no los hay).

Pues eso, que espero que esta fiebre de alcaldes low cost no se prolongue mucho más porque entre estrellar nuestras instituciones cobrando una pasta, como en algunos casos ha pasado hasta ahora, y estrellarlas igualmente pero cobrando muy poco, yo prefiero que no se estrellen, incluso pagando razonablemente a gente razonable o incluso excelentemente a personas excelentes. Solo que temo que ni unas ni otras de éstas aceptarán la oferta de empleo de Mauricio.

viernes, 26 de junio de 2015

SOY UN ALDEANO SIN MUNDO CAROLINA PUNSET

Carta de auxilio para Carolina Punset


Hola Carolina, me llamo Cose Visente, y le escribo para pedirle ayuda. La inmersión lingüística que nunca tuve me impide escribir bien en español. Aun así, haré un esfuerzo para que me pueda entender escribiendo en su idioma la lengua común. Hace un tiempo que estoy sin trabajo, e intuyo que detrás de mi situación está el aldeanismo congénito que me sojuzga: mi lengua materna es el valenciano. Como dijo nuestra compañera María Cosé, es un defecto que tengo, y espero poder solucionarlo con su ayuda.
He decidido que de mayor quiero ser ciudadano del mundo, siguiendo su ejemplo. Como su padre sabe de ciencia y cosas así y tiene ese hablar como hipnótico y se dobla a sí mismo pues he pensado que, con su ayuda, podría dar con la solución y liberarme de este tormento. No sé, ¿se ha planteado abrir una clínica de desvalencianización? Creo que tendría mucho éxito. Un par de sesiones a la semana y estoy seguro de que a los pacientes se les quitan las ganas de vivir de hablar valenciano en un periquete y las ofertas de trabajo empezarán a caer del cielo. Es cierto que en 32 años el valenciano no me ha servido para nada, aparte de para pensar, hablar o escribir. Es como uno de esos viejos mecheros que conservamos en el cajón aunque tengamos vitrocerámica.
La verdad es que envidio a los que son cosmopolitas como usted, que cuando llegan a Valencia, como gente de mundo que son, no saben ni donde está su lugar de trabajo. El cosmopolitismo no hace prisioneros. Tras investigar un poco gracias a Google.es (punto ES) me he enterado de que el país europeo con menos paro es Alemania; el país americano con menos paro es EEUU; y el país asiático con menos paro es Corea del Sur. ¿Qué tienen en común estos tres países? En efecto, nadie habla valenciano en ellos.
He seguido con interés su intervención hoy en les Corts, aunque no entiendo muy bien qué hace en un parlamento aldeano y no en un parlamento repleto de ciudadanos del mundo y de banderas del mundo rojigualdas como, por ejemplo, el que hay en la Carrera de San Jerónimo en Madrid. Los nacionalismos son una mierda, viviríamos mejor si todas las partes fueran España y todos los ciudadanos del mundo que en el mundo hay hablaran español. ¿Por qué se empeñan en jodernos todos? ¿Por qué hablan raro en todas partes? Mire qué pasa en Suiza, en cada esquina hablan un idioma diferente. Tienen 4 ó 5, y ninguno de ellos es el español. Carne de paro y miseria. Les falta la mano de un ciudadano del mundo, naturalmente. Podría irse usted para allí. Muchos secundarían la moción.
carolina punset
La legislatura que ahora empieza es un reto muy importante, y espero que esté a la altura de las circunstancias.El paleto del alcalde de Valencia ya nos dio un susto con la bandera del puerto, como dijo el Querido Líder. Yo estoy intentando aprender en esto de la ciudadanía del mundo (¡hostia, ahora entiendo lo de “Ciudadanos”!) pero ya se me han ocurrido algunas propuestas. Al lado del puerto, en la playa, he visto banderas de color verde, amarillo o rojo. Me parece populista y un dispendio excesivo. Podríamos cambiarlas por un color aleatorio. No sé, rojigualdo. El jefe de Simo Push, Pedro, creo que tiene una muy grande en su casa de la que podemos cortar pedacitos. Podría preguntarle. Seguro que le entiende porque él también es cosmopolita como usted y hablacosmopolitense castellano. Además se llama Pedro, y no Simo, Fráncesc, Hénrik o cosas raras como las que pululan ahora por las Cortes. Falta les hace a los del pesepeuve tener a dirigentes decentes como Doña Susillary, Don Paco Vázquez o Don Joaquín (¡ves, Simo, como no es tan difícil!) Leguina. Cosmopolitas de pura cepa.
También comparto preocupación por las cosas de Cataluña de las que usted ha hablado. Algunos la acusan de no tener ni puta idea de lo que pasa en Valencia y que por eso habla de Cataluña. Yo creo que se equivocan. Los que, como usted, tienen una mirada superior ven las cosas con perspectiva. Y claro, visto desde el mundo, ¿qué diferencias hay entre Cataluña, Valencia, Kosovo o Transnistria? A ojos de un aldeano, muchas; visto por cosmopolitas, menudencias en cualquier caso. Por eso, querida Carolina, espero que sea implacable e impida que Simo y sus amiguitos, que a su vez son amiguitos de unos que tienen amiguitos en ETA y un día favearon a Zapata no se salgan con la suya. Los de Compromís, además, son socios de la Esquerra. O algo. Se empieza pidiendo una financiación justa y acaba uno convocando referéndums y endiosando a Lluís Llach. De cajón.
Acabo ya, querida Carolina. Solo quiero decirle que su irrupción en la política valenciana ha sido entrañable, y un chorro de agua fresca. Usted ha llegado en cinco minutos de discurso más lejos que nadie del PP en más de treinta años de parlamentarismo valenciano. Por favor, cúrenos. Somos unos cuantos millones. Espero que tenga tiempo para todos.

miércoles, 24 de junio de 2015

LA CIENCIA Y EL BOTE DE MISTOL

Quemando horas de trabajo por un bote de Mistol


Hace unos meses llegó a un laboratorio del CSIC una carta del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) donde se informaba de los resultados de una auditoría efectuada a un proyecto de investigación del Plan Nacional. En la carta se anunciaba que se debían devolver más de 60.000 euros que, pese haber sido gastados, no se había justificado el gasto adecuadamente. Tras recurrir las conclusiones de dicha auditoría, hoy ha llegado la decisión final: se han de devolver 1.400 euros mal justificados. Un análisis pormenorizado de la auditoría lleva al más absoluto esperpento, tanto por el tiempo de dedicación laboral de un número elevado de personas (llegando a interrumpir la labor investigadores que deberían estar efectuando) como por las causas que motivan la devolución del dinero.


Punto 1: los proyectos de investigación. Cada año el ministerio que lleva el área de ciencia (que en los últimos años han sido el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Ministerio de Educación y Ciencia, y el MINECO) ha lanzado una convocatoria competitiva de proyectos de investigación. Los científicos de los institutos públicos de investigación (como el CSIC, CIEMAT, Instituto Carlos III; etc), de las universidades o de centros privados de investigación o enseñanza, solicitan fondos para desarrollar algún programa de investigación. Estas solicitudes son evaluadas por un comité seleccionado por la Secretaría de Estado de Investigación y, en función de la calidad de las propuestas y de los fondos asignados, se aprueban algunos de esos proyectos. La cuantía es muy variable, desde unos pocos miles de euros hasta los 400.000 (muy pocos llevan a esa cifra) y cubren un periodo que suele oscilar alrededor de los tres años. Además, en algunos casos se da una aportación suplementaria para personal de investigación en formación (los contratos llamados FPI), para que algún investigador complete un programa de doctorado.
Punto 2: dinero de las arcas del estado. El dinero de estas ayudas es público. Por tanto es saludable que el dinero se gestione bien y se vigile que los gastos de los investigadores se correspondan con lo diseñado en la propuesta. Cuando se redacta la propuesta de proyecto se incluye un presupuesto y un listado de gastos previstos, tanto a nivel de instrumental como de material necesario para la investigación. Dado el tipo de trabajo que se lleva a cabo, y teniendo en cuenta que se ha de presupuestar 3 años por adelantado se suelen usar genéricos. Empleando un ejemplo del área de biomedicina, es imposible saber con 2 años de antelación si se va a gastar 1, 10 ó 100 unidades de Taq polimerasa, de malato deshidrogenasa o de ATP, por lo que se suele usar el genérico “reactivos químico/enzimáticos”. Hay un largo listado de material que se puede justificar y otros que no. La lista de justificable abarca desde viajes a congresos, gastos de publicación, reactivos, etc. Pero queda fuera de justificación cosas tan esenciales como material de papelería o de limpieza. Así se da la paradoja de que se puede justificar la compra de una impresora, pero no la de cartuchos de tinta para dicha impresora.
Punto 3: la picaresca “marca España”. Por mucho que uno intente ser optimista, las crisis sólo valen para empobrecernos. Esa frase de “la crisis ha valido para algo” me revienta un poco, sobre todo cuando uno lee cómo ha incrementado la pobreza en Europa. Lo que sí ha hecho la crisis es intentar sacar fondos de debajo de las piedra y que no se escape el dinero circulante (que es mucho menor al de hace unos pocos años). Un análisis de las causas de la crisis ha permitido poner en primera plana los gastos superfluos, que pasaban más desapercibidos en épocas de supuesta bonanza (y digo supuesta porque en España nunca ha existido bonanza en investigación), así como los casos de picaresca, que en algunos casos se podrían considerar directamente como levantamiento de bienes públicos. En los últimos meses se han incrementado los sistemas de control sobre los empleados públicos, pero como suele ocurrir en este oscilante país se ha pasado de un extremo al otro.
Punto 4: investigador = presunto malversador. Hemos pasado de la época en la que era posible que un empleado público pasara una parte importante de su jornada laboral en un gran almacén sin que nadie le llamara la atención a otra donde los empleados públicos son tratados como personas sospechosas. ¿Cómo afecta esto a los laboratorios? Siempre ha existido un control del gasto, cada año se ha de presentar al ministerio una partida justificada de gastos, detallando las facturas. Sin embargo en múltiples ocasiones se han detectado desfases o gastos no justificados que colaban gracias a la llamada “ingeniería financiera”. Eso ha sido así, y lo seguirá siendo porque en España sabemos tanto de salto de vallas que me extraña que no tengamos ninguna medalla olímpica en dicha competición. Para evitar que esa ingeniería financiera se convierta en una costumbre se ha incrementado el control en el gasto (lo cual es sano) mediante la subcontratación de empresas privadas que realizan auditorías y que, por la forma que actúan, parece que van a comisión (lo cual no es tan sano). Estas empresas parten del supuesto de que los investigadores españoles son por definición unos malversadores y hay que pillarlos como sea. Y ahí empieza el dolor de cabeza.
Punto 5: cuando se llega al esperpento. Como indiqué anteriormente, un laboratorio del CSIC ha recibido del MINECO una carta en la que se informa que faltan por justificar adecuadamente más de 60.000 euros de un proyecto de investigación que terminó hace 4 años. Esa cantidad supone casi un 25% de los fondos totales del proyecto y parece que alguien del MINECO (o de la empresa subcontratada para hacer la auditoría) sospecha que los investigadores responsables de dicho proyecto desviaron fondos a partidas no presupuestadas. Se informa de que en caso de no poder justificar adecuadamente dicha cantidad se pedirá su reposición. Eso en sí mismo, provocaría un jaleo de tomo y lomo: los investigadores no pueden pagar de su bolsillo dicha cantidad, ya que el proyecto va a la institución (en este caso el CSIC). El CSIC es quien debería poner ese dinero, pero no hay fondos para eso, por lo que el dinero se sustraería de proyectos de investigación vigentes. Pero dado que en dichos proyectos no está presupuestado ese gasto, se creará el mismo problema para el futuro, con lo que el 25% del dinero de un proyecto acabaría de nuevo en hacienda.
Una vez el investigador recibe la carta pone a la administración del centro del CSIC a trabajar, se buscan las facturas con las que justificar lo que se dice que está mal justificado. Podéis imaginar lo que supone buscar todas las facturas de proyectos acabados hace varios años: muchas horas de trabajo por parte de personal de gestión. Una vez localizadas, clasificadas y etiquetadas todas las facturas se envían a los auditores. La respuesta llega a los pocos meses: aún falta más por justificar o por explicar con más detalle. De hecho vuelven a pedirse facturas que ya se han enviado, lo que hace sospechar de la profesionalidad con la que operan estas empresas auditoras. Después de más de tres meses de papeleos y muchas horas de trabajo de empleados públicos llega la resolución final e irrevocable: se ha de devolver al erario público 1.200 euros mal justificados. Decenas de horas de trabajo de varias personas del centro de investigación, más lo que cobren los auditores; material de oficina, árboles sacrificados para crear n veces papeles y más papeles. Todo ello para recuperar 1.200 euros. Todo un récord de “brillante” gestión.
Pero no acaba ahí el esperpento: la notificación final viene realizada con gran lujo de detalles. Aparece una columna donde se indica el gasto y otra columna donde se asocia la cantidad aceptada como justificada. La diferencia entre ambas cantidades es lo que se ha de devolver al erario público. Y esas diferencias son tan ridículas como las causas de esa mala justificación. Así en una diferencia de 8.98 euros se informa que no se puede justificar la compra de “post-it, sobres, bolígrafos, papel o una libreta” y en otra de existe una diferencia de 1.95 euros no parece justificable la compra de una bayeta y un bote de mistol. Parece que la toma de notas de los experimentos o la limpieza del laboratorio no es justificable desde el punto de vista económico. En algunos laboratorios se empezarán a montar vitrinas con artículos de lujo como por ejemplo el bote de mistol de litro.


La ciencia y sus demonios

lunes, 15 de junio de 2015

LA CIENCIA Y LA CREACION

10 razones para no creer en «La Ciencia de la Creación»


Tras la sentencia del “juicio del mono” varios estados del denominado cinturón bíblico de los Estados Unidos dictaron leyes para prohibir la enseñanza de la evolución en clase de ciencias. En realidad lo que se consiguió con esas leyes fue una bajada de la calidad de la enseñanza en ciencias en los EEUU. Pero el inicio de la carrera espacial cambia esa dinámica, los soviéticos lanzan el primer satélite y EEUU se ve obligada a realizar un esfuerzo científico y tecnológico para tomar la delantera. Eso lleva a que un incremento de inversión en ciencia y derogar las leyes contra la enseñanza de la evolución en todo el país. Esto no es aceptado por algunos grupos extremistas cristianos que, pretenden introducir una nueva enseñanza llamada “Ciencia de la Creación” en clase de ciencias, dotándola de una pretendida entidad científica. La idea parte del ICR (Institute for Creation Research) y el cuerpo curricular no es más que una interpretación muy particular de algunos libros de la Biblia.
Estas son las 10 principales razones esgrimidas por nuestros lectores por las que tal disciplina no puede ser considerada una ciencia:
  • 1.- No asume la base de trabajo de la Ciencia. No es ciencia porque no se basa en el método científico en ninguna de sus variantes, no aceptando además un espíritu o revisión crítica ante sus propios argumentos. El método utilizado es exclusivamente el criticar los puntos peor conocidos de diversas teorías científicas ofreciendo alternativas sin apoyo empírico, cuando no meramente incontrastables, siempre que coincidan con las historias de su libro sagrado.  Sus conclusiones no pueden ser contrastadas y no hay experimentos ni procesos que puedan reproducirse, algo imprescindible en una disciplina científica.
  • 2.- No es ciencia porque es dogmática. En ciencia nunca pueden adoptarse dogmas inmutables,  algo que el creacionismo hace a menudo, como en el caso de la edad de la tierra, la creación separada de las especies, el diluvio universal, etc.
  • 3.- Una teoría científica no puede sostenerse sin evidencias. La supuesta “ciencia de la creación” no presenta ninguna evidencia que lo sustente, ya que incluso aunque en un hipotético e improbable futuro se descubriera alguna “evidencias contraria” a la Teoría Evolutiva (entendiendo ésta como evolución por selección natural), esto no es evidencia de Creación. En el trabajo científico, la inviabilidad de un modelo no es ratificación del modelo contrario
  • 4.- Es estática. No es ciencia porque no permite el avance, dado que aboga por quedar anclados en las descripciones realizadas por determinados profetas hace dos mil años. No admite cambios ni progreso, no permite nuevas líneas de investigación, no soporta nuevos enfoques ni el contraste de hipótesis que contradiga su libro sagrado. Mientras la ciencia hace avanzar el conocimiento, el creacionismo lo estanca definitivamente.
  • 5.- Incoherencia a nivel global. Una teoría científica debe ser coherente con el marco global de conocimientos. Al rechazar toda una serie de hechos demostrados, tanto en el campo de la biología como en el de la química, la física o la astronomía, las tesis creacionistas obligan a rechazar la mayor parte de nuestro conocimiento científico, así como de la ingeniería derivada del mismo,  una ingeniería que nos ha permitido, entre otras cosas, tener energía barata, crear fármacos eficaces, construir aparatos electrónicos sofisticados o salir del sistema solar.
  • 6.- No es predictiva. Una teoría científica debe ser capaz de realizar predicciones. El creacionismo carece de esta característica, ya que solo explica fenómenos ad hoc y de modo filosófico. Es incapaz de realizar predicción comprobable alguna basándose en sus postulados. Igualmente, existe una total imposibilidad de obtener relaciones y leyes generales a partir de los fenómenos “supuestamente estudiados”.
  • 7.- Negacionista sistemática. Obvia o niega sin argumentos todo aquello que contradice sus premisas, como prácticamente todos los métodos de datación e identificación tanto geológicos como astrofísicos que no concuerden con su visión. Curiosamente los apoyan cuando se consigue demostrar la tumba de un santo o la edad de cierta prenda de vestir.
  • 8.- Pies de barro. Tiene como base histórico-científica una recopilación de mitos y leyendas populares adaptados en los que se afirman falsedades o inexactitudes demostradas, como el geocentrismo, un valor de Pi igual a 3,  diluvios imposibles, etc.
  • 9.- Sin poder explicativo. El relato del Génesis no explica la diversidad del ser humano ni el progreso de éste a partir de una única pareja. Tampoco puede explicar las relaciones filogenéticas de todos los seres vivos.
  • 10.- Sin Ciencia. Sería la primera ciencia sin actividad científica: los creacionistas no realizan investigaciones de ningún tipo en ninguna Universidad o Laboratorio reconocido. Sus publicaciones no son revisadas por ningún comité de científicos e investigadores ni se publican en revistas estándar. Su ámbito de difusión no pasa ni por Escuelas, Colegios, Universidades o Museos, sino por el de Escuelas, Colegios o Universidades Religiosas, Museos financiados por ellos mismos o Iglesias y Templos.


La ciencia y sus demonios